jueves, 2 de abril de 2009

Comienzan las negociaciones del G-20

El Mundo: Comienzan las negociaciones del G-20 con la exigencia de más hechos que promesas

DUDAS SOBRE LA REFORMA A FONDO DEL SISTEMA FINANCIERO
  • 'Lo que no hagamos en Londres no lo haremos después', advierte Merkel
  • El debate sobre más planes anticrisis se pospone a otra reunión
  • Europa centra el debate en cambiar a fondo la regulación financiera
  • EEUU incide en luchar contra el proteccionismo en su reunión con China
  • Principio de acuerdo para reforzar los recursos del FMI
  • EEUU aprovecha la cumbre para acercar posiciones con Rusia y China
Las negociaciones de la cumbre del G-20 de Londres han comenzado, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, no quiere que el comunicado final sea un escrito de promesas vacías. "Lo que nos ha llevado hasta aquí ha sido la manipulación de los técnicos bancarios y eso es lo que debemos rediseñar", afirma el líder galo. "Lo que no hagamos en Londres no lo haremos después", advierte su aliada alemana, la canciller Angela Merkel.

El objetivo de esta cumbre es acabar con la crisis. Sin embargo, la reforma del sistema financiero se enfrenta con la reticencia de los líderes de Reino Unido, Gordon Brown; EEUU, Barack Obama; y Japón, Taro Aso, de profundizar en algunos cambios que afectan al núcleo de la economía mundial, informa Eduardo Suárez.

Las posiciones han sido visibles antes de la cena inaugural de la cumbre. Obama ha sido recibido por Brown en Downing Street, mientras que Sarkozy y Merkel han mantenido su propia reunión bilateral.

El temor de todos es que la reunión acabe con promesas sin peso para acabar con la crisis, como ocurrió en la cumbre de noviembre en Washington. El G-20, España y Holanda prometieron con escasa concreción hacer más transparente el sistema financiero y reformar la representación del Banco Mundial y el FMI para dar más peso a los países en desarrollo. Cambios que no se producirán, como mínimo, entrado 2010.

"Hay muchas versiones diferentes del texto y todavía hay muchas oportunidades de avanzar", ha dicho Merkel. Los desafíos a tratar son claros: la regulación de las instituciones financieras no bancarias ('Hedge funds', agencias de 'rating' y aseguradoras, entre otras); los paraísos fiscales; la reforma de los organismos internacionales (FMI y Banco Mundial); prometer no caer en la tentación del proteccionismo y lanzar un mensaje optimista para el Tercer Mundo.

No obstante, la división existente entre el bloque de EEUU y Reino Unido frente al resto de la Unión Europea es visible. Los primeros piden más dinero público para apuntalar el sistema financiero actual, pero Europa cree que aumentar el gasto es empedrar "el camino al infierno".

Obama ha pedido la colaboración de Europa para reactivar la economía. "Sólo podremos resolver esta crisis juntos —dijo—. Tenemos la responsabilidad de coordinar nuestras acciones". "EEUU no puede ser "el único motor del crecimiento", agregó.

El presidente de EEUU trató así de minimizar las diferencias y dijo que es importante centrarse en lo que "comparten" los países. "He venido aquí a proponer ideas, pero también a escuchar, no a dar lecciones", dijo el presidente norteamericano, quien reconoció que "ha habido una tendencia a creer que todo lo que hacían los mercados globales de capital resultaría beneficioso", pero "hay que entender que va a ser necesario algún tipo de marco regulador".

No obstante, la posición Europea es clara: "Sin una nueva regulación no habrá confianza y sin confianza no habrá relanzamiento económico", dijo con rotundidad el presidente francés.

EEUU se acerca a Rusia y China

Barack Obama ha aprovechado su estancia en Londres para estrechar los lazos con Rusia y China en asuntos que han abarcado más allá de la crisis.

Obama y el presidente ruso Dmitri Medvédev han anunciado que ambos países negociarán un acuerdo para reducir la presencia de ojivas nucleares más allá de los niveles acordados en 2002. Además, el presidente estadounidense acudirá a Moscú en julio en visita oficial para evaluar el 'deshielo' en las relaciones con el gigante europeo.

Por su parte, la cita de Obama con el presidente chino, Hu Jintao, ha culminado con el acuerdo de que el presidente estadounidense visitará Pekín en el segundo semestre de 2009 para tratar la desnuclearización de Corea del Norte, el programa nuclear de Irán, la crisis económica y el reciente incidente naval entre ambos países.

En su entrevista Obama destacó su determinación de luchar contra el proteccionismo y garantizar "unas relaciones comerciales sólidas entre EEUU y China.


Libertad Digital: Obama prefiere "resolver el problema" a "echar culpas" sobre el origen de la crisis

El presidente de EEUU, Barack Obama, afirmó hoy que los países miembros del G20 deben actuar con un "sentido de urgencia" en su cumbre del jueves para hacer frente a la crisis económica.

En una rueda de prensa en el Foreign Office junto al primer ministro británico, Gordon Brown, Obama aseguró que "sólo podremos resolver esta crisis juntos" y agregó que "tenemos la responsabilidad de coordinar nuestras acciones".


Asimismo, preguntado por aquellos que desde Europa insisten en culpar al sistema financiero americano de la crisis, Obama ha asegurado que prefiere "resolver el problema" en lugar de "echar culpas". Es sí, también ha dicho que acude a la reunión, la primera cumbre en la que participa como mandatario, "no para dar lecciones, sino para escuchar".

Vuelve alertar contra el proteccionismo

El presidente de Estados Unidos lanzó un nuevo llamamiento contra el proteccionismo al asegurar que "cuando los países dejan de cooperar, y se vuelven hacia sí mismos, los problemas sólo crecen".

"Estoy convencido de que hay un enorme consenso acerca de la necesidad de actuar al unísono para resolver los problemas", sostuvo Obama, acerca de las diferentes posiciones de EEUU y el Reino Unido, más partidarios de planes para estimular la economía, y otros países europeos, que quieren poner énfasis en la regulación del sistema financiero.

Según el mandatario, "nuestra meta es que cada país, de acuerdo con su mentalidad política y sus circunstancias económicas, haga lo necesario para que crezca la economía".

Brown ha admitido este jueves que las negociaciones para alcanzar un acuerdo en la cumbre del G20 "no serán fáciles", pero añadió que los líderes "tendremos que tomar mañana decisiones" y "eso es lo que haremos".

En la rueda de prensa conjunta, Brown dijo que los problemas globales requieren "soluciones globales". "No nos podemos permitir una cumbre de mínimo denominador común", agregó.


El País: Sarkozy y Merkel exigen a Obama una regulación financiera más dura

Francia y Alemania forman un frente común que introduce tensión en los prolegómenos de la cumbre de los países del G-20 contra la crisis

No había mucho tiempo, apenas acababan de aterrizar en Londres, pero la canciller alemana, Angela Merkel, y el líder francés, Nicolas Sarkozy, hicieron un alto en el camino que les llevaba a la recepción ofrecida por Isabel II en el Palacio de Buckingham. Querían dejar clara su posición minutos antes del arranque oficial de la segunda cumbre mundial contra la crisis. Y vaya si lo hicieron. "Alemania y Francia hablaremos con una sola voz", advirtió Sarkozy ante los periodistas. "Y decimos que sin una nueva regulación financiera, no habrá confianza, y sin confianza, no habrá recuperación. Es para nosotros un objetivo mayor, no negociable".

La dureza del discurso franco-alemán introdujo algo de tensión en el inicio de la cumbre del G-20, en la que los dirigentes de países que representan en torno al 85% de la economía mundial, entre ellos España, tratan de dar respuesta a la crisis económica más grave desde la II Guerra Mundial. Sus palabras contrastaron con el mensaje conciliador del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, que en su gran estreno internacional hizo un llamamiento a la unidad, se mostró confiado en que habrá consenso y trató de restar importancia a las diferencias entre los países, alegando que se estaban exagerando. Junto a la dureza de la regulación, el otro punto que marca diferencias es la necesidad de un mayor estímulo público a la economía, que tiene en Obama a su gran cruzado y en Merkel la mayor resistencia.

El mensaje franco-alemán estaba medido y las palabras de Angela Merkel reforzaron la idea de que tanto Francia como Alemania pugnarán porque la segunda cumbre de mandatarios de países ricos y emergentes sea el pilar "de una nueva arquitectura para el sistema financiero mundial". La canciller alemana, que nada más llegar a la capital británica citó la regulación de los fondos de alto riesgo y el control de las retribuciones de los ejecutivos como áreas en las que había que avanzar más, reclamó un acuerdo "que transforme el mundo, porque una crisis como ésta no puede volver a repetirse".

La conferencia de prensa conjunta de Merkel y Sarkozy fue el colofón de una catarata de declaraciones desde el eje franco-alemán, el corazón de la Unión Europea, con un único objetivo: dar una vuelca de tuerca más al documento en el que se plasmarán los resultados de la cumbre para incluir reglas más ambiciosas y detalladas sobre las zonas más opacas del sistema financiero. Porque lo que también quisieron transmitir es que los textos que se manejaban hasta ayer eran insuficientes -Merkel subrayó que circulaban borradores diferentes- y que no había que dar por hecho el acuerdo. "Son los políticos los que negocian, no los técnicos".

La profunda reforma de las normas y el control del sistema financiero de Estados Unidos, anunciada la semana pasada por la Administración de Barack Obama, pareció diluir cualquier tipo de conflicto sobre esta materia en la cumbre de G-20. A fin de cuentas, todos los temas que habían puesto sobre la mesa los países europeos, los más reivindicativos en este asunto, estaban en la propuesta de Obama: normas para los grandes hedge funds, guías para cambiar el sistema de retribución de los ejecutivos, transparencia en las agencias de calificación de riesgo, requerimientos de capital mayores a las entidades clave en el sistema, supervisión sobre todo tipo de agente o mercado financiero...

Pero Francia y Alemania no quieren que esto se quede en principios generales. Exigen que el acuerdo recoja una lista negra de paraísos fiscales y de posibles sanciones; que se sometan las retribuciones de los directivos a supervisión y se extiendan los límites por ley a los sueldos de entidades rescatadas con dinero público; que todos los hedge funds estén bajo control público y no sólo los grandes; o que se prohíba a las agencias de rating asesorar sobre la emisión de títulos que luego van a calificar. De fondo, palpita la propuesta francesa de crear un único regulador internacional.

"Ésta es una crisis de origen financiero y por eso es tan importante cambiar la regulación", dijo Sarkozy, que siguió jugando con la amenaza de abandonar la cumbre si no hay resultados. Sarkozy invitó a China a sumarse a ese esfuerzo en supervisión y regulación y a la lucha contra los paraísos fiscales.

Hubo también velados reproches a EE UU por el fallo de los controles en su sistema financiero. Y un nuevo rechazo abierto de Merkel a aprobar nuevos planes de gasto público de inmediato. "Podemos hablar de estímulos para la economía, pero eso después", acotó el líder francés al referirse al segundo punto en discusión.

Obama habló antes, y su discurso fue mucho más contemporizador. Hizo alusiones a la necesidad de que todos los países asumieran la apuesta de EE UU de más gasto público para frenar la recesión, pero evitó echar más madera al conflicto. "Sólo podemos afrontar este reto juntos, todos tenemos aquí la responsabilidad de actuar con urgencia", dijo el presidente estadounidense para mantener que las diferencias entre los países eran menores de lo que, luego, las palabras de Merkel y Sarkozy dieron a entender.

A su lado, el primer ministro británico, Gordon Brown, hacía denodados esfuerzos por mantener el equilibrio entre EE UU y el eje franco-alemán, un envite para el que ha pedido apoyo a otros socios europeos, como el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

Otros asuntos, como la ampliación de recursos del Fondo Monetario Internacional (FMI), la representación de los países emergentes o el proteccionismo en el comercio pasaron a segundo plano ante el riesgo de colisión. En esos puntos parece haber más acuerdo y probablemente el comunicado final siga la línea de los borradores que han trascendido en los últimos días.

Anoche, en la cena oficial, Sarkozy, Merkel y Obama tuvieron la primera oportunidad de limar diferencias cara a cara. El menú, confeccionado por el mediático chef Jamie Olivier, incluía salmón de la costa escocesa, paletilla de cordero del norte de Gales, pan irlandés y una tarta tradicional del centro de Inglaterra. Un compendio gastronómico de las islas Británicas con contrapunto amargo: el director gerente del FMI, Dominique Strauss Kahn, desveló la última revisión de las previsiones económicas del Fondo, que anticipan una recesión más grave aún para este año.


La Razón: Obama reclama el compromiso europeo

Obama debe buscar de copiloto a China, lista para su gran oportunidad, y más si Europa se muestra reacia a nuevos empujes. La UE no ve con buenos ojos los estímulos fiscales de Washington

Todos van con sus mejores intenciones, pero lo cierto es que hasta el último momento no está claro si la cumbre del G-20 de Londres terminará en consenso o con algunas medidas concretas.

A pesar de que prometieron comportamientos pacíficos, los grupos antisistema asaltaron una sucursal de la «City» del Royal Bank of Scotland (RBS). La entidad, parcialmente nacionalizada, es una de las más afectadas por la crisis. La semana pasada, los anarquistas atacaron también la mansión y el coche de su ex consejero delegado Fred Goodwin.

Este banquero se ha convertido en el símbolo de la antiética de la crisis. Tras llevar a la entidad a la quiebra y provocar unos 2.300 despidos, se ha ido con una jubilación de 784.000 euros anuales.

Mientras tanto, Obama aparece como la gran figura. EE UU «no puede ser el único motor», dijo el presidente norteamericano en su rueda de prensa junto con el anfitrión, el primer ministro británico Gordon Brown. Obama volvió al discurso que durante las últimas semanas había distanciado a Estados Unidos y la UE, sobre si se debía priorizar el reforzamiento de la regulación o los nuevos empujones fiscales para salir del parón como quiere Washington.

Esta semana, el mandatario norteamericano volvió sobre sus argumentos al opinar, en una entrevista en el diario económico «Financial Times», que se empezaría a ver una convergencia en los paquetes de recuperación por el oscurecimiento de las perspectivas. «Lo que queremos es estar seguros de que todo el mundo hace algo», comentó. Obama busca una mano amiga para repartir la carga. Y, aunque a priori la UE podría aparecer como el mejor socio, el poderoso eje París-Berlín rechaza sus llamadas al dinero fresco, y formará un frente común para resistir.

Además, el Viejo Continente está ahora demasiado preocupado e inmerso en salvar a su patio del Este, donde ya ha tenido que rescatar a tres países (Hungría, Letonia y Rumanía).

Europa no pertenece al imaginario popular de la generación de Obama que, sin embargo, sí está dominada por la llegada de China como la gran potencia, y donde se guarda la liquidez que puede dinamizar el sistema.

En esa dirección buscará su copiloto para formar un G-2 que pueda dirigir la salida del túnel y, también, empezar a dar cabida a las nuevas potencias. Tras siglos de dominio occidental, éste será el gran reto de su mandato, con la venia de una crisis que hoy espera sobre la mesa.


ABC: Obama, obligado a aceptar que Europa ya ha hecho suficiente esfuerzo fiscal

Barack Obama advirtió ayer por la mañana que EE.UU. «no puede ser el único motor» de la recuperación económica y que todos los países del G-20 deberían también arrimar el hombro. Por la tarde, Angela Merkel y Nicolas Sarkozy le respondieron que sus gobiernos han cumplido con sus economías domésticas, con paquetes de estímulo fiscal que a Washington le gustaría ver incrementados, pero que Berlín y París consideran suficientes hasta comprobar su eficacia.

Así las cosas, la cumbre del G-20 que hoy se celebra en Londres probablemente aparcará cualquier demanda de más estímulos fiscales, que incrementarían el endeudamiento público, y se concentrará en proceder a una mayor regulación del mercado financiero. El alcance de la regulación es lo que anoche negociaban las delegaciones.

El primer ministro británico, Gordon Brown, hacía anoche esfuerzos por alcanzar posiciones comunes y, en esa línea, según portavoces españoles, pidió a José Luis Rodríguez Zapatero que anime a Francia y Alemania a trabajar por lograr el consenso. Brown quiere aprovechar que el presidente del Gobierno, aun siguiendo en la línea europea y pidiendo más regulación de los sistemas financieros, ha mantenido hasta ahora una posición más dispuesta a aceptar las tesis norteamericanas de aumentar los estímulos fiscales.

Paraísos fiscales

Mientras, las delegaciones intentaban ayer también cerrar los números sobre aportaciones extra al FMI para ayudar a los países pobres y en vías de desarrollo. Igualmente se prevé un acuerdo sobre castigos a paraísos fiscales.

En la rueda de prensa conjunta con Gordon Brown, el presidente estadounidense vino a admitir que no puede forzar a los países europeos a comprometerse a nuevas medidas fiscales que incentiven el crecimiento económico, a pesar de considerar que son éstas las que suponen una «ayuda inmediata» para quienes padecen la crisis, mientras que la regulación del sistema financiero aporta una solución a medio y largo plazo, obviamente también necesaria, pero en un segundo lugar en sus prioridades.

Obama incluso aceptó que, al menos en parte, la crisis tuvo su origen en EE.UU., debido a un sistema regulatorio «inadecuado». Pero insistió en que la respuesta debe ser conjunta. «El mundo estaba acostumbrado a la reacción del gran mercado estadounidense y que eso llevara a un crecimiento económico mundial», pero en una crisis global y profunda como la actual, según indicó, «el esfuerzo debe ser compartido».

Palabras amistosas

Obama prefirió no enfrentarse públicamente con París y Berlín y tuvo palabras amigables. «Todos los países se han implicado en estímulos fiscales y el esfuerzo ha sido significativo. No hay disputa en eso. Como siempre en estos casos, estamos discutiendo en los márgenes», señaló.

Fuera de ese punto concreto, en realidad, existe un amplio consenso sobre la agenda de la cumbre, otra cosa es el alcance de los acuerdos. Las diferencias no dibujan una estricta oposición entre EE.UU. y los países de la zona euro de la UE. Japón, por ejemplo, considera que la solución básica a la crisis pasa por más dinero público y endeudamiento de los estados.

El anfitrión Brown también quiso echar aceite en las tensiones con Alemania y Francia, recordando que las ayudas fiscales aprobadas hasta ahora por los países del G-20, que constituyen el 85% de la economía mundial, suponen el mayor estímulo público conjunto en la historia.

Contundentes

Pero frente a ese tono apaciguador, la canciller alemana y el presidente francés ofrecieron una rueda de prensa conjunta con expresiones contundentes. Mantuvieron su posición de fuerza de cara a la cumbre de hoy e insistieron en que se plantarán si no hay «resultados concretos», especialmente en una mayor regulación del sistema financiero.

Merkel y Sarkozy volvieron a indicar que la solución debe focalizarse en resolver lo que ha sido el origen de la crisis y no en nuevos paquetes fiscales, ámbito en el que la mayoría de los países ya han hecho esfuerzos

Memoria de las locas aventuras. Por Cristina Losada

Pacto PSE-PP

«El maridaje entre socialismo y nacionalismo ha sufrido sus primeras crisis visibles. En Galicia era penalizado en las urnas y en el País Vasco, un PNV radicalizado al calor del abrazo zapateril, hacía imposible la alianza.»

Pocas veces siente uno satisfacción al comprobar que su pronóstico ha fallado. Esta es una de ellas y una memorable, dure lo que dure. El PSE y el PP han suscrito en el País Vasco un pacto que representa mucho más que un cambio de Gobierno. Pues se trata de un pacto a contracorriente de las tendencias que han dominado la política española. Si un entendimiento entre socialistas y populares resultaba difícil hace años, desde que ocupa la presidencia Zapatero se había vuelto impensable. Una tal alianza era, para los zapateristas, un fruto prohibido, un auténtico tabú. Y la belleza del asunto es que han llegado a ese destino por su empeño en escapar de él. Parafraseando al Mefistófeles del Fausto, por querer hacer el mal, se ha acabado haciendo el bien.


Es el momento de recordar a las luminarias que convencieron a Zapatero de olvidarse de su "oposición tranquila" en tiempos de Aznar, que incluía su apoyo a la colaboración entre constitucionalistas en el País Vasco, y de pasar a la lucha sin cuartel contra el PP. Una guerra que fue más allá de las desaforadas campañas de agit-prop (Prestige, Irak, 11-M) y se ha prolongado durante sus años de Gobierno. Su propósito era presentar al PP como un partido indeseable, dudosamente democrático y subrepticiamente franquista ("memoria histórica" mediante) y, por lo tanto, como un partido –y unos votantes– a excluir. El cuadro se completaba con la alianza de las sedicentes "fuerzas del progreso" para encerrar a los "fachas" en la leprosería de la que nunca máis habrían de salir.

Las consecuencias de esa política de confrontación no fueron, en principio, malas para Zapatero. Logró su segunda victoria electoral. Pero sólo un año después de ese triunfo, el maridaje entre socialismo y nacionalismo ha sufrido sus primeras crisis visibles. En Galicia era penalizado en las urnas y en el País Vasco, un PNV radicalizado al calor del abrazo zapateril, hacía imposible la alianza que más se ajustaba a la pauta seguida por los socialistas. Si Patxi López quería presidir el Gobierno vasco tenía que enterrar el hacha de guerra contra el PP. Su llegada al poder se verifica, así, sobre los escombros de la "genial estrategia", como irónicamente la denominó Leguina, que prescribía la expulsión de la derecha del espacio democrático redefinido a conveniencia. Tras condenarla, tienen que rehabilitarla.

Largo ha sido el viaje. Y desastroso. Un sistema debilitado, una Constitución maltrecha, unas autonomías autistas y enfrentadas, un centón de insultos, una atmósfera de odio irrespirable. Y todo ello para regresar, poco a poco, al punto de partida, que ya no es el mismo, sino peor. Las locas aventuras siempre tienen un precio.

Libertad Digital - Opinión

Líderes sentimentales. Por Hermann Tertsch

NO les revelo ningún secreto al confesar que me siento mucho más cómodo con políticos que han pasado por una guerra que con los que tuvieron la suerte de no sufrirla. La experiencia de la destrucción, la percepción de la fragilidad de nuestra suerte y la comprensión de la inmensa importancia que tiene el capricho en la vida hacen realmente sabios a quienes tienen mimbres para serlo. Es incuestionable que nuestro Gran Timonel jamás podría encaramarse a la suela de los zapatos de un Willy Brandt o un Helmut Schmidt, por citar sólo a dos grandes socialdemócratas que vivieron la guerra en directo y, por tanto, han sido inmunes a los sentimentalismos de las batallitas del abuelito que tanto han marcado para mal a Rodríguez Zapatero. Pero si hubiera vivido alguna tragedia real, continuada y masiva, de las que abrasan y devoran a las gentes, sin duda tendría una aproximación a la realidad al menos un poco más devota. Probablemente incluso él sería capaz de aproximarse a las grandes verdades y pequeñas realidades con más solemnidad, con menos desparpajo procaz.

El problema es que ya no tenemos ni un gobernante con experiencia directa de guerra en Occidente, en los países que debieran defender dentro y fuera de sus fronteras los principios del sistema que han heredado y los ha hecho libres y prósperos como ningún otro. Es en gran parte, me temo, el problema que vamos a tener con Barack Obama. Por supuesto que no tiene un pensamiento tan faldicorto y frívolo hasta la contumacia como nuestro presidente. Los filtros de la gran democracia norteamericana jamás lo habrían permitido. Pero las guerras lejanas y pequeñas, por muy implicado que uno esté en ellas, no pueden aportar a los gobernantes la experiencia que acumularon y asimilaron un Eisenhower, un Churchill, un Adenauer o un De Gaulle. Ellos eran muy conscientes de la línea directa, del foco brutal que conecta en los momentos extremos, entre el pavor y la pasión del individuo y las grandes decisiones del estadista. Aquí ahora, en Londres, tenemos hoy una cumbre del G-20 en el que están representados todos los grandes poderes que acumulan el 80 por ciento de la producción y renta mundial. Y los mensajes son todos tan alarmantes como livianos a un tiempo. Todos quieren consolar a la gente. Quizá sean los chinos, en su brutalidad palmaria, los únicos que transmiten a su población las realidades que ésta puede cotejar en su existencia inmediata. Los que mantienen, pese a toda su basura ideológica ya hueca, esa línea roja directa entre el drama individual y la acción de Gobierno. Los demás, todos los demás, venden frijoles. Y echan culpas y responsabilidades por la borda como si fueran ratas de las que poder limpiar el barco en zozobra. Cuando en realidad están alimentando un criadero de roedores en la sentina. Son líderes sentimentales. Siempre aptos para provocar las catástrofes que no han vivido.

ABC - Opinión

Vida (y milagros) de Narcís Serra. Por José García Domínguez

Cajas de ahorro.

«El cargo de Narcís Serra, meramente honorífico a lo largo de más de un siglo, pasó a retribuirse con 175.000 euros anuales (cerca de 30 millones de pesetas). Suculento moco de pavo que por ventura resultó "compatible con las dietas que correspondan".»

Me cuentan que Caixa Catalunya predica las bondades de un curioso producto financiero a todos los ancianos que se dejan caer por sus oficinas durante estos aciagos días. Se trata del llamado Depósito Memorias, original cuanta de ahorro que ofrece una retribución única en el mercado, a saber, el depositante no recibe nada, ni un céntimo, a cambio del dinero "invertido". Algo que, por lo demás, debe suponer un gran privilegio, ya que no todos los clientes podrán acceder a semejante chollo. Según cierto Adolf Todó, director general de la Roja, sólo gozarán de tan envidiable bicoca los mayores de 55 años, "un colectivo que tiene unas necesidades específicas que van más allá de la mera remuneración [sic]". Así, altruista, la entidad que preside Narcís Serra promete editar "un libro autobiográfico del ahorrador" como pago en especie a cada abuelo que pique el anzuelo del susodicho Depósito Memorias.


Es de prever, pues, que el propio Serra, sexagenario él mismo, predique con el ejemplo colocando todos sus ahorros en ese gran negocio. Qué mejor modo, además, de difundir sus edificantes Memorias. Ya estoy viendo el título del penúltimo capítulo: "De cómo la Generalidad modificó la Ley, justo tras mi aterrizaje en Caixa Catalunya, para permitir que las cajas pagasen un sueldo a sus presidentes". De ahí que su cargo, meramente honorífico a lo largo de más de un siglo, pasara a retribuirse con 175.000 euros anuales (cerca de 30 millones de pesetas). Suculento moco de pavo que por ventura resultó "compatible con las dietas que correspondan", tal como se apresuró a aclarar la previsora orden de la Consejería de Economía llamada a legalizar el oprobio.

Apostilla nada baladí si se toma en consideración el montante de la broma: en 2008, los consejeros de Caixa Catalunya, incluido Serra, se embolsaron 910.000 euros ( aproximadamente152 millones de pesetas) en concepto de dietas. Una bonita cifra a la que procedería agregar otros 664.000 euros (111 millones de pesetas) abonados bajo el epígrafe de "primas de seguros de vida y pensiones". Guarismos a los que quizá habría que añadir otros 3,21 millones de euros (503 millones de pesetas) librados bajo el impreciso concepto de "personal clave de la dirección y miembros del consejo en su calidad de directivos". Huelga decir que el régimen de dedicación "no exclusiva" que disfruta Serra en la caja no supone impedimento alguno con tal de gozar de tan generosas regalías.

Pues eso, alegría. Mientras dure la fiesta, claro.

Libertad Digital - Opinión

Bárcenas debe apartarse de las cuentas del PP

TRAS HABER hallado indicios de delito en tres diputados autonómicos, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad de Madrid asumió ayer el caso Correa, que deja de ser así el caso de Garzón. Aunque el PP recusó hace años al juez que ahora instruirá el asunto, Antonio Pedreira, por haber sido designado por la Asamblea de Madrid cuando gobernaba el PSOE, qué duda cabe de que con Garzón apartado de la investigación las garantías de imparcialidad serán mayores.

En su último acto, Garzón emitió ayer un auto en el que acusa al senador y actual tesorero del PP, Luis Bárcenas, y al eurodiputado Gerardo Galeote de haber cobrado cerca de dos millones de euros en sobornos. En concreto, el juez acusa a Bárcenas de haber recibido más de 1,3 millones y a Galeote de haber percibido 652.000 euros y un coche de alta gama. Además, asegura que ambos estarían «integrados en la organización liderada por Francisco Correa». Por primera vez desde que se destapó el caso, Garzón describe de forma muy precisa y detallada los numerosos y variados indicios delictivos que existen contra estos dos altos cargos del PP. La coherencia del relato de hechos en el escrito emitido por el juez, su secuencia temporal y la existencia de una atestiguada y reconocida relación personal de los cabecillas de la trama con Bárcenas y Galeote convierten en muy consistentes las acusaciones de Garzón. Además, hay concordancias evidentes entre las declaraciones de varios testigos e imputados, el contenido de algunas grabaciones aportadas a la causa y las referencias que aparecen en la contabilidad incautada por la Policía.


Asimismo, existen tres informes de la Unidad de Delitos Económicos y Financieros en los que se señala a Luis Bárcenas como perceptor de dinero y regalos por parte de Correa cuando éste era un asiduo visitador de Génova, sede central del PP. Finalmente, el abultado patrimonio acumulado por el tesorero del PP en los últimos años y el tren de vida de que hacía gala -y que tantas sospechas levantaba incluso entre sus compañeros de partido- obligan, como mínimo, a tomarse muy en serio las acusaciones vertidas contra él y Galeote.En este sentido, es muy posible que el PP se precipitara ayer al expresar su «más absoluto rechazo» al auto. A nadie hubiera sorprendido que, con todos estos elementos, la Fiscalía hubiera respaldado la solicitud de Garzón de enviar el caso al Tribunal Supremo. Pero teniendo en cuenta el principio de jerarquía del Ministerio Público y que el fiscal general es nombrado a propuesta del Gobierno, más vale que la Fiscalía haya pecado de prudencia que de precipitación. No nos corresponde valorar si todos estos elementos son suficientes desde el punto de vista penal para abrir un procedimiento. Pero, a menos que el juez Garzón haya distorsionado radicalmente lo que consta en el sumario, es evidente que existen indicios suficientes para poner en tela de juicio, desde un punto de vista político, a Bárcenas y Galeote.

Lo lógico sería que el propio Bárcenas dejara sus responsabilidades como tesorero, mientras la investigación no esté resuelta, para liberar al PP de un proceso que salpica a la imagen de honorabilidad de toda la organización. Pero si él no decide dar el paso, la dirección del partido debería apartarlo, en lugar de seguir cerrando filas. El de tesorero no es un puesto cualquiera: se trata de un cargo en el que no basta con ser honrado; es obligado parecerlo.La apariencia de honradez de Bárcenas y de Galeote ha quedado deteriorada tras el último auto de Garzón. Por una mera cuestión de responsabilidad política, la presunción de inocencia no debe defenderse a costa de los ciudadanos ni de dejar en entredicho al segundo partido del país.

El Mundo - Editorial

...pero el que calla es Rajoy

«Rajoy se ha limitado a responder a los periodistas con un "buenos dias" o con un "hay cosas más importantes en las que pensar". ¿Tan poco valora la reputación y la transparencia de su partido como para ni siquiera aclarar las dudas que pesan sobre el PP?»

Si ayer decíamos que Garzón debía callarse para que la Justicia pudiera hablar, hoy no queda más que lamentar un silencio que nunca debería haberse producido, el de Mariano Rajoy. Unas cosa es criticar las filtraciones, las actuaciones judiciales procesalmente indebidas o reivindicar la voz de los tribunales que tienen competencias para dictaminar en determinados casos, y otra, muy distinta, respaldar el hermetismo político.


Tras los numerosos indicios y graves acusaciones contra el senador y tesorero del PP, Luis Barcenas, y el eurodiputado de ese partido, Gerardo Galeote, que se detallan en el auto de remisión de la causa de la llamada "operación Gürtel", Libertad Digital ya ha expresado su deseo de que los tribunales de justicia con competencias para ello se pronuncien. Ahora bien, esta actitud, así como las numerosas y fundadas críticas que desde estas páginas hemos dirigido al juez Garzón, en modo alguno deben interpretarse como un respaldo al clamoroso y vergonzoso silencio que este miércoles ha protagonizado Rajoy en todo este asunto. Su actitud ni siquiera se ha escudado en el principio de presunción de inocencia, sino que se ha convertido en una muestra de enorme irresponsabilidad política. La cerrazón del líder de la oposición ante unas acusaciones de semejante calibre contra miembros de su partido –uno de los cuales cae bajo su directa responsabilidad– no puede más que denotar una lamentable falta de liderazgo.

Y es que, aun cuando Rajoy hubiera decidido cesar de sus responsabilidades a los dos políticos aforados, tal y como se ha hecho en otras ocasiones, no tendría por qué haberse interpretado como un cuestionamiento a su presunción de inocencia, sino más bien como un intento de, además de ser supuestamente honrados, parecerlo. No en vano, nadie podrá objetar que en política resulta conveniente que un puesto tan delicado y crucial como el de tesorero de partido no esté contaminado por la más mínima sombra de sospecha.

Pero aparte de que no parece lo más inteligente tratar de defender la presunción de inocencia de ambos aforados guardando en todo momento silencio y convirtiendo el tema en tabú, Rajoy, como líder del PP, debería haber despejado cualquier atisbo de duda sobre la honorabilidad de su partido. Si es cierto que, como señalábamos ayer, no estamos ante una reedición popular de Filesa, Rajoy debería haber señalado que, aun cuando Garzón estuviera en lo cierto, el partido en modo alguno quedaría implicado, sino que se trataría estrictamente de casos de corrupción individual. Sin embargo no lo ha hecho: se ha limitado a responder a los periodistas con un "buenos dias" o con un "hay cosas más importantes en las que pensar". ¿Tan poco valora la reputación y la transparencia de su partido como para ni siquiera aclarar las dudas que pesan sobre el PP?

Desde luego, cuando ante acusaciones tan graves –aun provenientes de alguien tan desacreditado como Garzón– se hace mutis por el foro, se disparan todas las alarmas y las sospechas. Especialmente cuando el silente Rajoy mostró una actitud histriónicamente beligerante contra el affaire de espionaje de la Comunidad de Madrid; y lo hizo con indicios mucho menos numerosos y probatorios que los que ahora cuestionan a Bárcenas. ¿Qué sucede? ¿Acaso el supuesto rigor y susceptibilidad que exteriorizaba Rajoy es mayor cuando se trata de acusaciones dirigidas contra los subordinados de Esperanza Aguirre que cuando afectan a sus directos subordinados? Si fuera así –y de momento lo está siendo– el actual presidente de los populares no sólo quedaría en muy mala posición ante los militantes de su partido –a quienes, al socaire de la prensa, no duda en perseguir internamente– sino, sobre todo, ante unos votantes que no entienden está sospechosa doble vara de medir, salvo que sea para ocultar sus propias vergüenzas.

Rajoy debe comprometerse públicamente en la lucha contra la corrupción para poder enfrentarse con garantías a los intentos de convertir una actuación judicial en una especie de redada electoral contra su partido. Su inacción y pasividad puede que brinden un balón de oxígeno a Bárcenas, pero, a falta de un discurso claro y articulado, sólo extienden una niebla de dudas que como presidente debería ser el primer interesado en despejar.

Libertad Digital - Editorial

El PSOE disfraza su debilidad

El Gobierno socialista se encuentra en un estado notorio de precariedad parlamentaria y no hay indicios de que la situación vaya a mejorar. Por el contrario, el agravamiento de la crisis y la propia debilidad política de algunos ministerios fundamentales en el equipo de Rodríguez Zapatero animarán a los partidos minoritarios a aumentar su presión sobre los socialistas. La noticia es que se acabó el «cordón sanitario» contra el Partido Popular. El Pacto del Tinell y el repudio ante notario han quedado superados por el declive del Gobierno. El PSOE ya no puede garantizar a las minorías tanto beneficio como antes y éstas se rebelan. Es la consecuencia de elegir malos socios, querer jugar a todas las bandas y no tener un proyecto político claro. La estrategia de respuesta elegida por el PSOE es abrazarse a los populares cada vez que la oposición se une y garantiza una derrota parlamentaria de los socialistas. El pasado martes, el PSOE votó con el PP tres iniciativas de los populares. La más llamativa fue la que extendía el «cheque bebé», porque los socialistas se oponían radicalmente y al final tuvieron que pasar por el aro para no regalar a Rajoy una victoria, además en un asunto de «política social».

El problema del PSOE es que así no puede aguantar los tres años que restan de legislatura. Votar sistemáticamente con la mayoría acaba escenificando su debilidad tanto como si quedara en minoría y, además, implica la neutralización parlamentaria del PSOE como partido gobernante. Nadie puede creerse que el voto conjunto con el PP es el fruto de un súbito arrebato por el consenso. Es una medida paliativa urgente y efímera. Por tanto, los socialistas tendrán que plantearse, antes o después, qué van a hacer en el Parlamento y con quién. La crisis se agrava, las minorías recelan cada día más y Zapatero ya no seduce, perdiendo así, de forma constante, su único capital político.

Teóricamente, el Gobierno dispondría de dos recursos para remontar la situación. Por un lado, una crisis de Gobierno que permita recabar nuevos apoyos sobre la base de un nuevo margen de confianza. Sin embargo, la carencia de un proyecto político y económico definido es responsabilidad directa de Zapatero, no de sus ministros, por lo que un cambio en el equipo estaría en buena medida ya amortizado por la falta de confianza en el presidente del Gobierno. La otra opción es una disolución anticipada de las Cámaras, decisión que ahora parece muy improbable, salvo que en los próximos meses el Gobierno tenga anulada su capacidad legislativa y, especialmente, la posibilidad de aprobar unos presupuestos generales adecuados a la situación de crisis, no como los aprobados para 2009, cuentas inútiles y desfasadas desde el primer momento.

El PSOE está, parlamentariamente, en manos ajenas. Tanto ufanarse de tener amigos siempre disponibles y ahora se encuentra con que vive al día. La situación indicaría la pertinencia de una moción de censura, pero hace bien el PP en airearla sin proponerla formalmente, porque, en este momento, su rechazo por el Congreso de los Diputados daría un balón de oxígeno al Gobierno. Con tres años de mandato teórico por delante y lo peor de la crisis por llegar, lo único seguro es que el Gobierno de Zapatero no puede mantenerse mucho tiempo sin apoyos concretos que den estabilidad política.

ABC - Editorial

Zapatero, a UGT: "Necesito vuestro cariño"

Mientras los sindicatos europeos preparan concentraciones por toda la unión, incluido Madrid, para protestar contra el paro, Zapatero se ha dado un baño de multitudes en el congreso de UGT que reelegirá a Cándido Méndez como secretario general. "Necesito vuestro cariño", ha dicho.

Durante la jornada inaugural del congreso de UGT en el que se reelegirá a Cándido Méndez como Secretario General, Zapatero ha señalado que aunque es consciente de que su condición como presidente del Gobierno es transitoria, la de miembro del partido socialista y de UGT es "desde siempre y para siempre". "Es mi forma de ser y de actuar en mi vida", indicó, tras considerar clave la labor de UGT para entender la transformación de España en el último siglo.


En este sentido, recordó que hace menos de un año se celebró el 120 aniversario de la organización, y recordó que, durante el evento, él mismo dijo que el proyecto social y político de la UGT es una especie de tránsito continuo entre la nostalgia y la esperanza. "Entre nostalgia y esperanza prefiero siempre la esperanza", señaló Zapatero, explicando después en tono jocoso que no se refería a Esperanza Aguirre.

"Siento un gran respeto por los sindicatos, por su compromiso y su responsabilidad", señaló Zapatero, quien aseguró apreciar mucho lo que hacen e identificarse con lo que representan. "En una palabra, necesito vuestro apoyo y vuestro cariño, buen trabajo, buen congreso y buena suerte", concluyó Zapatero..

No quiere huelgas

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha pedido este miércoles a empresarios y sindicatos que hagan "el máximo esfuerzo" para cerrar acuerdos que permitan compatibilizar el crecimiento de los salarios de los trabajadores con el mantenimiento del empleo, al tiempo que garantizó, ante un auditorio plagado de sindicalistas, que el Gobierno no acometerá recortes sociales para hacer frente a la crisis.

"Os pido que continuéis el diálogo con las organizaciones empresariales", señaló Zapatero durante su intervención en el 40 Congreso de UGT que comenzó este miércoles en Madrid. Además les ha señalado que "debe servir para, en un momento tan importante como éste, la ausencia de conflicto y la defensa del empleo", indicó el jefe del Ejecutivo, tras insistir, de nuevo, en que su Gobierno no llevará a cabo recortes sociales para hacer frente a la crisis económica, a pesar de las peticiones "de algunos sectores de la derecha que exhortan al Ejecutivo a gobernar y a tomar decisiones".

Unas declaraciones que ha hecho Zapatero, como presidente del Gobierno, frente a los sindicalistas de UGT. El mismo que, siendo jefe de la oposición en 2002 apoyó y secundó una huelga general cuando la tasa de paro era del 8,7% (ahora roza el 14%). Además, el desempleo encadenaba meses de bajadas. Ahora, España cuenta con casi 4 millones de parados y destruye un millón de empleos al año. Además hay 1,3 millones de parados que no cobran subvención al desempleo.

Libertad Digital

Rima XII - (Bécquer)


Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar, te quejas;
verdes los tienen las náyades,
verdes los tuvo Minerva,
y verdes son las pupilas
de las huríes del Profeta.

El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera;
entre sus siete colores
brillante el Iris lo ostenta,
las esmeraldas son verdes;
verde el color del que espera,
y las ondas del océano
y el laurel de los poetas.

Es tu mejilla temprana
rosa de escarcha cubierta,
en que el carmín de los pétalos
se ve al través de las perlas.

Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean,
pues no lo creas.

Que parecen sus pupilas
húmedas, verdes e inquietas,
tempranas hojas de almendro
que al soplo del aire tiemblan.

Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta
que en el estío convida
a apagar la sed con ella,

Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean,
pues no lo creas.

Que parecen, si enojada
tus pupilas centellean,
las olas del mar que rompen
en las cantábricas peñas.

Es tu frente que corona,
crespo el oro en ancha trenza,
nevada cumbre en que el día
su postrera luz refleja.

Y sin embargo,
sé que te quejas
porque tus ojos
crees que la afean:
pues no lo creas.

Que entre las rubias pestañas,
junto a las sienes semejan
broches de esmeralda y oro
que un blanco armiño sujetan.

*

Porque son, niña, tus ojos
verdes como el mar te quejas;
quizás, si negros o azules
se tornasen, lo sintieras.

(Gustavo Adolfo Bécquer)

miércoles, 1 de abril de 2009

La foto de Chacón que levanta ampollas entre los mandos del Ejército

Los mandos militares están reenviándose por correo electrónico una foto oficial en el que una militar ayudante de Carme Chacón le lleva sus prendas personales en el transcurso de una visita oficial reciente. La foto está distribuida oficialmente por el departamento de Comunicación del Ministerio de Defensa en el acto de despedida de los dos últimos buques españoles que relevarán a la fragata ‘Victoria’ en Somalia. Y a los militares españoles no se les ha pasado por alto un detalle que capturó el objetivo y que se está distribuyendo por la red de correo ministerial.

En la imagen se puede observar que Chacón está conversando con el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada, Manuel Rebollo. Los uniformes contrastan con el traje de la ministra, pero especialmente el de la edecán femenina que acompaña a la comitiva. En su brazo izquierdo lleva colgado el abrigo y el bolso de la titular ministerial. La imagen ha sido publicada por El Confidencial Digital.

El texto que acompaña a la instantánea que se incluye en el correo indica que la ayudante es la Capitán Correas, perteneciente al Ejército del Aire, e irónicamente se apunta que se trata de “toda una tarea para un oficial, que como sabemos es un profesional cualificado”.

Otros comentarios recogidos por El Confidencial Digital del texto continúan con el mismo tono: “Hay que agradecer a la Ministro, la integración de la mujer en las FFAA españolas de las que ahora se cumplen 20 años, representada por tan singular testimonio” o “gracias por la transformación de nuestras Fuerzas Armadas, profesionales al servicio de la paz y de la democracia”.

Periodista Digital

Carta Abierta a Gorriarán y acólitos. Por "El Pichi"

Sobre tu justificación escrita el 30 de marzo de 2009 en tu blog.

(algunas refutaciones a ciertas falacias que pueden ser muy populares)

Falacia de la equiparación Partido-Estado: El partido debería “aplicar internamente” los criterios de “democracia y pluralidad” del programa electoral. No es así: el programa del partido está concebido para reformar las instituciones básicas del Estado, comenzando por la Constitución, no para “reformarse” a sí mismo.

Se supone que esa reforma de Instituciones y Constitución, pretenden acercar las instituciones del estado, lo más posible a la demanda del elector, A NUESTRA IMAGEN Y SEMEJANZA. ¿Ha quedado obsoleto el predicar con el ejemplo, como recomendaba Pablo Iglesias y optamos las enseñanzas de los obispos del “has lo que ellos te digan, no lo que ellos hagan"?

Un partido democrático no es un Estado en miniatura, sino una entidad completamente diferente : una asociación de finalidad política, a la vez pública y privada,

Veamos, aceptamos una asociación de finalidad política cuya labor ha de ser pública, de lo contrario estaríamos en una posible secta que no se ajustaría a la Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio, de Partidos Políticos. Aunque sus miembros tengan vida privada FUERA del trabajo del partido, circunstancia que cambia, bastante, si ostentase un cargo público-(Posado Moncloa).

formada por personas que comparten un ideario y un programa, por lo que el gobierno del Estado democrático no sirve como modelo para el gobierno de un partido.

¿Se predica con el ejemplo o nos acercamos al modelo Zapateril, de decir una cosa y hacer otra? Esta pregunta es la que hay que debatir en el Congreso fundacional.

Falacia de la confusión partido-sociedad e incomprensión de la transversalidad:
“Como no puede ser de otra manera, las mismas propuestas que consideramos válidas para ofrecerlas a la sociedad en nuestro programa electoral han de guiar nuestra práctica democrática interna”. Sí puede ser de otra manera, y además debe serlo: por poner un ejemplo sencillo, el partido no tiene por qué adoptar el sistema electoral que proponemos para las elecciones generales en sus elecciones internas, ni tiene que replicar todas y cada una de las instituciones del Estado con sus réplicas partidarias (desde la policía a la Seguridad Social). Un partido propone una política para toda la sociedad en su conjunto, no para esa sección especial y limitada que es uno de los partidos políticos que existen en su seno. La argumentación sobre la “confluencia de voluntades fruto de la transversalidad y de la carencia de dogmas” es puro parloteo. La transversalidad no es “carencia de dogmas”, sino reconocimiento de que somos un partido con personas con ideas distintas en ciertas materias, no con ideas indiferentes, intercambiables o inexistentes. La “sana pluralidad”, como la “gestión de la diversidad”, no son ilimitadas ni infinitamente elásticas, sino limitadas a quienes comparten el proyecto político que da sentido al partido, nunca al revés. No tiene ningún sentido fundar un partido sólo para experimentar los goces de la pluralidad y la diversidad.

1º.- Para no parlotear y saber hablar de Transversalidad, mirese de abajo arriba.

2º.- Para los limitados como yo, nos basta con saber: “Que en la simplificación mecánica de lo humano, la mayoría de las ideologías se establecen de forma dialéctica, por oposición entre ellas, hasta llegar al maniqueísmo habitual que caracteriza la mayor parte de los discursos que fluyen por los parlamentos occidentales. Sin embargo, se puede comprobar que [b]la bipolarización política existente es absolutamente irracional, pues impide que un partido conservador adopte decisiones de progreso, y que un partido de izquierdas decida medidas conservadoras”. Sintetizando más aún: La transversalidad, es la perogrullada de la utilización de la lógica natural-(en nuestro caso occidental)-en el análisis de la mejora del nivel de vida de la sociedad, sin sectarismos predeterminados ni intención de prebendas legisladas-(jubilaciones de políticos).

3º.- No puede descortezarse y dejar entrever el pelo de la dehesa; cuando habla de la confusión de partido-sociedad. El partido es una herramienta de trabajo de una parte de la sociedad y no un fin en sí mismo. Es la filosofía, de esa parte de sociedad que se autoimpone la formación de un PARTIDO NUEVO, la que ha de conformar el partido. Cuando se nos prometió un partido nuevo, algunos creímos que estos conceptos se daban por sabidos. Ya se ve, a todas luces, nuestra equivocación, no solo se hurta el debate sino que se prioriza, hasta en el enunciado, Partido- sociedad en vez de sociedad-partido, imitando, a peor, a los partidos ya existentes. El gran error es creer que un partido, de proyección nacional, se puede manejar como una Asociación Civil regional; como Basta YA.

Una estructura asamblearia por territorios y sin dirección política ... porque no hay proyecto político común: la estructura orgánica que propone la enmienda a la totalidad dibuja un partido con:
a) - una estructura basada en la prioridad de los representantes de territorios sobre la de afiliados: pasamos a ser una suma de partidos autonómicos. La conversión del Portavoz en Coordinador General es coherente con esa idea de la coordinadora de coordinadoras territoriales.
b) – un partido sin equipo de dirección de un proyecto coherente: la idea de elegir la dirección por listas abiertas elimina la posibilidad de votar a equipos, obliga a los aspirantes a formar parte de la dirección a volcarse en campañas internas para ser votados por afiliados en todas las CCAA, y produce una dirección por cuotas de territorios o familias políticas semejante a las que tienen los partidos y sindicatos tradicionales.
c) – pérdida de poder de los afiliados: en la enmienda se les priva de la posibilidad de elegir a la dirección, instaurándose el sistema de intermediarios de los partidos tradicionales. Con delegados al Congreso elegidos en las CCAA con su cuota proporcional, investidos de la cualidad de únicos electores
del partido, el resultado es, pese a toda la verborrea sobre más democracia interna y nuevo partido, idéntico al modelo del PSOE o el PP.
d) – La elección universal del Coordinador General convierte a éste en una figura sin posibilidad de elegir su equipo de dirección, y condenado al ejercicio de un papel arbitral y moderador entre los grupos del CD y del CP que abona la reproducción automática del chalaneo y el pacto entre grupos de presión como sistema de gobierno del partido.

Es muy evidente el desconocimiento, por parte de Ud y sus acólitos de Michel Robert, unas pinceladas del 1.914
...En teoría, el dirigente es apenas un empleado comprometido a cumplir las instrucciones que recibe. Debe atender las órdenes de la masa, de la cual no es sino el órgano ejecutivo. Pero en realidad, a medida que la organización aumenta en su magnitud, esta dependencia se hace totalmente ficticia. Los miembros deben abandonar la idea de que conducen o supervisan siquiera la administración total, y están obligados a dejar estas tareas en manos de personas fidedignas designadas especialmente para ese fin: en manos de funcionarios asalariados. Esto responde a la verdadera necesidad de que un simple empleado llegue gradualmente a “líder”, y adquiera una libertad de acción que no debiera tener. El jefe se acostumbra, así, a resolver cuestiones importantes con su propia responsabilidad, y a decidir diversos asuntos relativos a la vida del partido sin intentar consulta alguna a la masa. Es obvio que el control democrático sufre de este modo una disminución progresiva, y se ve reducido finalmente a un mínimo infinitesimal.
En todos los partidos socialistas
hay un aumento continuo del número de funciones sustraídas a las asambleas electorales y transferidas a las comisiones ejecutivas. De esta manera levantan un edificio poderoso y complicado.

Causas psicológicas del liderazgo

…….La costumbre se hace un derecho. Quien se ha desempeñado durante cierto tiempo el cargo de delegado termina por considerar que ese cargo es propiedad suya. Si se le niega la reelección amenaza con represalias (la amenaza de renuncia es la menos grave entre todas escrito sin pensar en el 28-M de 2.009) que tenderán a sembrar confusión entre sus camaradas, y esa confusión continuará hasta que salga victorioso.
La necesidad de liderazgo que experimenta la masa

…….La masa tiene una pasión incurable por los oradores distinguidos, por los hombres de gran renombre, y si no puede obtenerlos insiste al menos en un diputado. Los líderes de las posiciones más altas viven entorpecidos por los cargos honoríficos que llueven sobre ellos. Una de las características de los partidos democráticos modernos es la acumulación de cargos.


La gratitud política de las masas

Hay otro factor, de aspecto moral más importante, que contribuye a la supremacía del líder: es la gratitud que experimenta la multitud hacia quienes hablan o escriben en su defensa. La masa alienta una gratitud sincera hacia sus líderes, y considera que esa gratitud es un deber sagrado. Por lo general ese sentimiento de gratitud se manifiesta en la reelección continua de los líderes que lo han merecido, con lo que el liderazgo por lo común se hace perpetuo.

La adoración de los conductores por los conducidos es latente, por lo común. Se revela por signos apenas perceptibles, tales como el tono de veneración con que suele ser pronunciado el nombre del ídolo, la perfecta docilidad con que obedecen al menor de sus signos, y la indignación que despierta todo ataque crítico a su personalidad.


La situación de los líderes en relación con las masas, en la práctica

....La acumulación de poder en las manos de un número restringido de personas da lugar, por fuerza, a muchos abusos. El “representante”, orgulloso de su condición de indispensable, se transforma con facilidad de servidor en amo de su pueblo. Los líderes, que en un principio estaban sujetos a obligaciones hacia sus subordinados, a la larga llegan a ser sus señores. El mismo partido que lucha contra la usurpación de la autoridad constituida del Estado, se somete, como por necesidad natural, a las usurpaciones de sus propias autoridades constituidas. Las masas están mucho más sujetas a sus líderes que a sus gobiernos, y soportan abusos de poder de los primeros, que nunca tolerarían a estos últimos.

La lucha entre los propios líderes

…. Esta promoción de nuevos líderes supone siempre el peligro, para los que ya están en posesión del poder, de verse obligados a dejar su lugar a los recién venidos. Por eso el viejo líder debe mantenerse siempre en contacto con las opiniones y sentimientos de las masas a las que debe su situación.

La apariencia de acatamiento a la masa, que los líderes manifiestan, llega a adquirir formas de demagogia en el caso de los más débiles y los más astutos. Los demagogos son los cortesanos de la voluntad popular. En lugar de elevar a las masas hasta su propio nivel descienden al nivel de éstas.

……Los líderes llegan al extremo de ejercer una censura sobre todos aquellos colegas de quienes sospechan inclinaciones rebeldes. Los líderes de lo que podríamos llamar “el gobierno” siembran en la mente de las masas desconfianza hacia los líderes de la “oposición” al calificarlos de incompetentes y profanos, y acusarlos de charlatanes, corruptores del partido, demagogos y farsantes, en tanto que en nombre de la masa y de la democracia se presentan como exponentes de la voluntad colectiva, y exigen la sumisión de los insubordinados, y aun de los camaradas simplemente descontentos.


Puedo asegurar que Michels no lo escribió pensando en Uds.


Identificación del partido con el líder

….Si el líder es atacado personalmente, su primera preocupación es hacer que parezca que el ataque se dirige contra el partido en su totalidad.

El despotismo de los líderes no proviene solamente de un ansia vulgar de poder ni del egoísmo incontrolado, sino que muchas veces es resultado de la creencia profunda y sincera en la propia valía y en los servicios prestados a la causa común.

Cuando en cualquier organización la oligarquía ha alcanzado un estado avanzado de desarrollo, los líderes comienzan a identificar consigo, no sólo las instituciones partidarias, sino también la propiedad del partido. Este fenómeno es común tanto en el partido como en el Estado.

La falacia de las personas “más conocidas” como las más idóneas: la afirmación “preferimos las candidaturas personales mejor que las listas, que siempre se prestan a favorecer un esquema de funcionamiento basado en los grupos, corrientes y en el favor del aparato”, puede tacharse de típicamente populista. En primer lugar, la conformación de equipos, que siempre son grupos, permite promover a personas no muy conocidas por los afiliados, pero idóneas por su capacidad, experiencia y conocimientos especializados. Un grupo seleccionado única o básicamente por el criterio de “conocimiento” público, premia a quienes se dedican a ser conocidos y penaliza a quienes se dedican a una labor más discreta o compleja, y alejada de los focos.
La falacia final de que la novedad del partido sea una consecuencia del estilo de liderazgo que integre “las aportaciones libres y plurales, donde cada persona elegida lo sea por méritos propios y no por estar incluida en una lista”. Por el contrario, el liderazgo lo es en la medida en que encarna un proyecto político nítido y creíble. Lo que excluye muchas posibles aportaciones “libres y plurales” si son incompatibles con ese proyecto político. Por ejemplo, “aportaciones” para que UPyD apoye el socialismo autogestionario, el derecho de autodeterminación para las CCAA o la alianza de civilizaciones. Sin duda, aportaciones tan libres y plurales como ajenas a nuestro proyecto político.

El que hace se hace y Ud se ha hecho con esta estafa intelectual, que no merece la pena rebatir. Se rebate por sí sola.
"Lo que pasa es que esos mismos críticos no parecen capaces, como tampoco Rajoy, de entender el fondo del problema y ofrecer una alternativa real al hiperliderazgo presidencialista, perfectamente expresado estos días en la pretensión de Rajoy de nombrar en persona a toda la cúpula dirigente del partido, de modo que el Congreso del PP se limite a ratificar sus decisiones. Eso, o echarle. No es un abuso de Rajoy, es la consumación del modo de obrar consecuencia del presidencialismo. Una especie de monarquía primitiva donde el reinado del monarca pende totalmente de su capacidad para dar la victoria a su corte y todas las ventajas del poder.
CMG

"Regenerar la democracia es uno de los objetivos fundamentales del nacimiento de Unión Progreso y Democracia. Creemos que el sistema actual de partidos está caduco, agotado. Los ciudadanos ven a los partidos políticos como una especie de cártel, de club de intereses en el que los dirigentes discuten entre ellos de sus cosas, lejos la mayor parte de las veces de las cosas que afectan al conjunto de los ciudadanos. Ese desafecto entre la ciudadanía y la política es creciente y de no atajarlo, lejos de ser un problema coyuntural, acabará debilitando el propio sistema democrático.

…..Porque si los ciudadanos “pasan” de política, la política queda en manos de aquellos que no la necesitan para seguir dirigiendo el mundo; y eso termina afectando la calidad de nuestra democracia. Por eso insisto: hay que cambiar los partidos para cambiar la política; y hay que cambiar la política para cambiar la sociedad. Eso es la regeneración democrática."

Rosa Díez, 9 de mayo de 2008

Ciudadanos en la Red

Este Vídeo ha sido "capado" alrededor del minuto 1':10". Justo cuando Rosa Diez pedía: "listas abiertas para las generales y en las elecciones internas de los partidos". Son cosas del estalinismo. Los que caían en desgracia, eran borrados de la foto. En este caso se borran las palabras que no convienen a la estrategia actual de UPyD.



¡¡ Los comentarios de "El Pichi" están en este mismo color !!

El Facebook de ZP

Las lecciones que necesita Zapatero. Por Emilio J. González

«Si ahora Zapatero se empeña en creerse su propia película acerca de la recuperación, estamos perdidos. Quizá MAFO debería darle las muchas lecciones de economía que aún le faltan.»

Zapatero es incorregible. Con la que está cayendo en las cajas de ahorros, el presidente del Gobierno se atreve a pronosticar que la recuperación de la economía española está en puertas cuando –por lo que dice el gobernador del Banco de España al advertir que serán necesarias nuevas intervenciones en entidades crediticias– esto no ha hecho más que empezar. La realidad, por tanto, nuevamente contradice a ZP, pero esto no es lo malo; lo malo es que sigue sin aprender las lecciones básicas para superar la grave situación actual: la lección económica y la lección política.


Lo que dice la lección económica es que, en estos momentos, está llegando a España la segunda oleada de la crisis, la que puede poner las cosas todavía peor si cabe. Y es que tanto cierre de empresas, tanto despido y tanta crisis del sector inmobiliario están disparando las cifras de morosidad y poniendo contra las cuerdas a las entidades crediticias, sobre todo a aquellas cajas de ahorros pequeñas y medianas que tienen una concentración muy elevada de riesgos con créditos a promotores y con préstamos hipotecarios. Sin embargo, esto no es una sorpresa. Por el contrario, era algo previsible, sobre todo teniendo en cuenta los elevados niveles de endeudamiento familiar y empresarial, un endeudamiento financiado esencialmente con recursos del exterior que hoy no existen. Pero también era algo previsible por la propia dinámica de las crisis, puesto que en cuanto éstas hacen acto de presencia, comienzan los problemas en las empresas, los despidos y, en consecuencia, los impagos. Por tanto, no se trata de nada nuevo ni desconocido, sino de la propia lógica de la economía que el Gobierno ha ignorado por completo y ahora pasa lo que pasa: que hay que intervenir cajas de ahorros, lo que va a restringir todavía más un crédito cuya recuperación es imprescindible para que España pueda pensar en salir de una dura crisis que va para largo. Sin embargo, parece que el manual de introducción a la economía de Zapatero no incluye esta lección, o él la ha pasado por alto deliberadamente para no tener que afrontar la realidad, como los adolescentes inmaduros que viven en un mundo idílico del que no quieren salir.

Lo mismo ocurre con la lección política. Si ahora estamos en la que estamos con el sistema financiero español –ese que se suponía el más saneado del mundo según le gustaba alardear a Zapatero por todo foro internacional por el que pasaba– es porque desde el primer momento el presidente optó por negar la realidad de la crisis y actuar en consecuencia. En 2004, cuando los socialistas ganaron las elecciones, se produjo el fuerte impulso monetario que ha dado la puntilla al sistema financiero internacional, cuando tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo recortaron los tipos de interés a mínimos históricos de entonces ante el riesgo de deflación que percibían. Sin embargo, por su naturaleza aquella era una situación transitoria y, por tanto, los tipos de interés volverían a subir en cuanto el peligro de deflación se hubiera alejado y, sobre todo, en cuanto empezaran a aparecer los primeros síntomas de presiones inflacionistas. Éstos hicieron acto de presencia cuando, ese mismo año, tanto el petróleo, como los alimentos, como otras materias primas, comenzaron a aumentar con fuerza. En consecuencia, el encarecimiento del precio oficial del dinero estaba servido.

Al percibir esos signos, el Gobierno debería haber actuado, pidiendo al Banco de España más rigor en el control de los riesgos con los préstamos a familias y a promotores inmobiliarios, con el fin de limitarlos para evitar lo que ahora se está produciendo, esto es, la necesidad de intervenir entidades. Sin embargo, el Gobierno no lo hizo. Zapatero estaba encantado con una economía que iba como un cohete en términos de crecimiento y empleo, sin darse cuenta de que los motores estaban más que recalentados y a punto de estallar. Así que dejó hacer. A él lo que le gustaba era pavonearse a lo largo y ancho de Europa de que España había superado a Italia en renta per cápita y, según sus sueños, pronto iba a hacer lo propio con Francia. Así es que el Ejecutivo no actuó cuando debía y, lo que es aún peor, cuando la crisis empezó a llamar a las puertas de la economía española, siguió de brazos cruzados. ZP se empeñó en negar la realidad y, por tanto, si no había crisis, al menos en su mente, tampoco existían razones para haber actuado como tenía que haberlo hecho en su momento para evitar males mayores.

ZP, que necesitaba y necesita más de dos tardes de clases de economía, se creyó que todo se arreglaba con decir que las cosas estaban bien para alimentar expectativas positivas, y con medidas de carácter populista y electoralista que no fueron más que el despilfarro de unos recursos que hoy se echan mucho en falta. Sin embargo, como la crisis era real, por mucho que lo negara ZP, las expectativas se hundieron, la economía cayó, y sigue cayendo a plomo. Por este motivo, las entidades crediticias se ven ahogadas por la falta de financiación externa y por el creciente aumento de la morosidad. Así se gestó la segunda oleada de la crisis, que llega con una fuerza inusitada que no habría tenido de haberse hecho lo que se debía y cuando se debía. Si ahora Zapatero se empeña en creerse su propia película acerca de la recuperación, estamos perdidos. Quizá Miguel Ángel Fernández Ordóñez, además de advertir que el Banco de España va a seguir interviniendo entidades crediticias, debería darle al presidente del Gobierno las muchas lecciones de economía que aún le faltan. Claro, siempre contando con que Zapatero quiera oírlas y se deje enseñar, que esa es otra.

Libertad Digital - Opinión

RObjetivo del G-20: impulsar el crecimiento. Por Nicolas Sarkozy

El próximo jueves se reunirán en Londres, por segunda vez en tan sólo cinco meses, los dirigentes de las 20 primeras economías del mundo para tratar de aportar una respuesta conjunta a la crisis económica sin precedentes que estamos atravesando.Desde el principio de esta crisis he defendido la idea de que, ante tamaño desafío, la cooperación no es una opción, sino una necesidad. Desde el mes de septiembre de 2008, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, he estado pidiendo al mundo que se una para aportar a la crisis una respuesta coordinada y concertada. El pasado mes de noviembre, esta iniciativa, impulsada por el conjunto de los europeos, desembocó en una reunión del G-20 en Washington, en la que se sentaron las bases de una ambiciosa reforma del sistema financiero internacional. La cumbre de Londres debe permitirnos ahora ir más allá y aportar una traducción concreta a los principios establecidos en Washington.

Lo que el mundo espera de nosotros es que aceleremos la reforma del sistema financiero internacional. Lo que el mundo espera de nosotros es que reconstruyamos juntos un capitalismo renovado, mejor reglamentado, más ético y más solidario. Condición previa para una reactivación y un crecimiento sostenibles.

Pues esta crisis no es la del capitalismo. Es, al contrario, la crisis de un sistema que se aleja de los valores más fundamentales del capitalismo. Es la crisis de un sistema que ha empujado a los actores financieros a exponerse a riesgos cada vez más inconsiderados, que ha permitido que bancos especularan en vez de hacer lo que les corresponde, que es financiar el desarrollo de la economía; y, por último, es la crisis de un sistema que ha tolerado que tantos actores y que tantas plazas financieras escaparan a todo control.

En la cumbre de Washington de noviembre, nos pusimos de acuerdo sobre los cuatro principios que debían orientar nuestra acción frente a la crisis: la necesidad de una reactivación coordinada y concertada, el rechazo del proteccionismo, una mejor regulación de los mercados financieros y una nueva forma de gobierno mundial.

¿Cuál es la situación actual? Respecto a los dos primeros puntos, ya hemos avanzado mucho. Hemos sabido resistir a los demonios del proteccionismo, pues la historia nos ha enseñado que éste no hace más que agravar las dificultades. Asimismo, todos los países han apoyado masivamente sus economías, adoptando ambiciosos planes de estímulo, a los que se han unido, en aquellos países que como Francia ofrecen a sus ciudadanos un alto nivel de protección social, un importante aumento de los gastos sociales vinculados con la crisis. Si tenemos en cuenta las medidas deapoyo en su conjunto, podemos concluir que las principales economías del mundo han desplegado esfuerzos comparables y gigantescos para encarar la crisis. Dichas medidas empiezan apenas a desplegarse y a surtir efecto, pero debemos estar preparados para ir todavía más lejos si las circunstancias lo exigieran.

Hacer todo lo posible a favor del crecimiento mundial; éste es el principio que defenderé en Londres.

Pero esta semana deberemos sacar adelante, con el mismo sentido de la prioridad y de la urgencia, la cuestión de la regulación de los mercados financieros. Porque el crecimiento mundial será tanto más fuerte cuanto que se verá respaldado por un sistema financiero estable y eficaz, por un retorno de la confianza en los mercados que permitirá asignar mejor los recursos, reactivar el crédito e impulsar los flujos de capital privado de los países industrializados hacia los países en desarrollo.

La cumbre de Washington permitió definir varios principios esenciales en materia de regulación que deben ahora ponerse en práctica de manera concreta. Decidimos entonces que a partir de ahora ningún actor, ninguna institución, ningún producto financiero podría volver a escapar al control de una autoridad reguladora. Esta regla deberá aplicarse a las agencias de calificación, pero también a los fondos especulativos y, por supuesto, a los paraísos fiscales.

Respecto a este último punto, desearía que fuéramos muy lejos y que adoptáramos un documento que identifique exactamente esos paraísos fiscales, los cambios que esperamos de ellos y las consecuencias que conllevaría un rechazo por su parte. Celebro que el debate sobre los paraísos fiscales, lanzado en la cumbre de Washington, haya empezado a dar sus frutos, en particular en Europa, donde varios países han anunciado recientemente que iban a adaptar su legislación a fin de satisfacer las expectativas de la comunidad internacional.

Desearía asimismo que avanzara nuestra reflexión colectiva sobre la necesaria reforma de las normas contables y reglas cautelares que rigen los establecimientos financieros. Las normas actuales no han permitido evitar las derivas. Incluso han agravado la crisis. Lanzaré este debate, que, desgraciadamente, en muchos países no parece haber madurado lo suficiente.

Respecto al gobierno económico mundial, hace tiempo que pienso que debemos dar mayor cabida a los países emergentes, darles el lugar que corresponde a su peso y a las responsabilidades que desearía verles asumir. Ello se aplica al conjunto de las instancias internacionales, y especialmente a las instituciones financieras internacionales. Celebro la ampliación del Foro de Estabilidad Financiera, pero habrá que ir más allá. Después de la cumbre de Londres, creo que quedará por acometer un gran trabajo de renovación del sistema multilateral en su conjunto. En los próximos meses, formularé una serie de propuestas en este sentido.

Por último, debemos aportar respuestas a favor de aquellos que han sufrido de lleno el impacto de la crisis. De ahí que debamos aumentar los medios puestos a la disposición del FMI, para que éste pueda apoyar a los países con mayores dificultades. Planteé a los europeos la cuestión de nuestra contribución para atender las necesidades del FMI: los Estados miembros respondieron a este llamamiento. También planteé a nivel europeo la cuestión de nuestra contribución ante los riesgos que corren algunos de los países de Europa Central y Oriental: los Estados miembros volvieron a responder a mi llamamiento.

Pero desearía asimismo poner de relieve la necesidad, el imperativo absoluto, que constituye nuestro apoyo a los países más pobres. Han sido víctimas de esta crisis y, si no nos mostramos solidarios, algunos de ellos corren el peligro de ver cómo se desvanecen los considerables esfuerzos desplegados en el transcurso de los últimos años para alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio. Hace unos días estuve en África, donde manifesté mi convicción de que los destinos de Europa y del continente africano estaban inextricablemente ligados. Responderemos al llamamiento de África y de todos los países en desarrollo con dificultades en todos los continentes.

Estoy convencido de que el mundo puede salir más fuerte, más unido y más solidario de este periodo difícil, a condición de que ésa sea su voluntad. Soy perfectamente consciente de que no podemos cambiarlo todo de la noche a la mañana, de que nos queda mucho camino por recorrer, de que es probable que nos tengamos que volver a reunir después de Londres para culminar las reformas iniciadas. De lo que sí estoy seguro es que debemos obtener resultados concretos desde este mismo jueves en Londres. No podemos fracasar, el mundo no lo comprendería, la Historia no nos lo perdonaría.

Nicolas Sarkozy es presidente de la República Francesa.

El País - Tribuna

La codicia. Por José García Domínguez

«He ahí nuestra cruz: capear con la mayor crisis sistémica en décadas bajo el liderazgo de una casualidad ferroviaria que ni siquiera sabe leer un balance.»

Siempre que los brazos de Zapatero, de natural desmayados e inertes como todo él, mutan en un par de compulsivas guillotinas que feroces trocean en lonchas el vacío, hay que prepararse para lo peor. Ayer volvió a ocurrir. Así, tal como suelen los boxeadores sonados, al presidente le dio por administrar una somanta de cachetes a la nada mientras, solemne, recitaba otra de esas perogrulladas de patio de colegio que le son tan gratas.

Según tan contundente confesión, España va a plantarse en la reunión del G-20 con ánimo de eliminar del planeta los incentivos que provocan "la codicia", causante primera y única de esta crisis a decir del supremo jefe de los compañeros Hernández Moltó y Narcís Serra. Ya puestos, Zapatero podría liderar también un proyecto internacional para extinguir la gula, la envidia, la lujuria, la avaricia, la soberbia, la ira, la pereza y la tontería, que no otro es el octavo de los siete pecados capitales. Es más, ¿por qué no auspiciar junto a su cuate, el civilizable Erdogán, otro plan global con tal de suprimir la realidad misma, esa ingrata compañera de juegos en su gozoso universo infantil?


En fin, he ahí nuestra cruz: capear con la mayor crisis sistémica en décadas bajo el liderazgo de una casualidad ferroviaria que ni siquiera sabe leer un balance. Porque lo grave no es que viva permanentemente instalado en semejantes lugares comunes de tertulia de rebotica, en esos burdos latiguillos de barra de bar, rancios tópicos de corrala de vecinas siempre susceptibles de dar con su justo corolario en el vasto refranero patrio: la avaricia rompe el saco, no todo lo que brilla es oro, el que quiera peces que se moje el culo, etc. Lo en verdad acongojante es que se le adivine tan incapaz de aventurarse por otra línea argumental.

¿Cómo explicarle a semejante erudito que, al igual que la pólvora, la sopa de ajo o el ungüento amarillo, el concepto de riesgo moral aplicado a las finanzas resulta que ya fue inventado en su día? ¿Cómo descubrirle que el canon ordena poner coto a las depredaciones de la humana codicia obrando, mira por dónde, al revés de como ha hecho él con sus serviles regalos a la Banca? ¿Codicia, dice? ¿Cómo hacerle entender al genuino inventor del socialismo al servicio de los ricos que poesía, José Luis, eres tú?

Libertad Digital - Opinión

Un pacto del que tomar ejemplo en toda España

POCAS VECES el calificativo de histórico le cuadra tanto a una noticia como la que hoy llevamos a nuestra portada. Después de 29 años de régimen nacionalista, los dos grandes partidos nacionales españoles, PSOE y PP, han llegado a un acuerdo plasmado en once folios titulados: «Bases para el cambio democrático al servicio de la sociedad vasca». El pacto contiene todo un programa de legislatura para la regeneración política e institucional del País Vasco que será aplicado por el Gobierno que presidirá Patxi López, con el respaldo del PP en el Parlamento de Vitoria.

El primer punto del acuerdo, sin duda el de mayor trascendencia, es el de defensa de las libertades y contra el terrorismo. La redacción de sus epígrafes recuerda mucho a la del Pacto Antiterrorista firmado en su día por PSOE y PP, que saltó por los aires la pasada legislatura por la negociación de Zapatero con ETA. Ambas formaciones retoman la letra de aquel acuerdo y se comprometen a «combatir y derrotar a ETA en todos los ámbitos», a apoyar y reconocer a las víctimas del terrorismo, a impedir los homenajes a personas o grupos vinculados a la banda y a deslegitimar política y socialmente a los que amparan el terrorismo. El segundo apartado no menos importante desde el punto de vista de la cohesión del Estado es el «reconocimiento de la plena vigencia del Estatuto de Guernica como marco de la realidad política de Euskadi» y el compromiso para «completar su desarrollo de acuerdo con el Gobierno de España».Ello significa que el PSE renuncia a la reforma del Estatuto que llevaba en su programa electoral y, por tanto, a explorar la vía catalana, lo cual contribuye a quitar presión sobre la decisión del Constitucional en relación con el Estatut. Si alguien considera que exageramos al calificar de histórico el pacto PSOE-PP sólo tiene que recordar los continuos desafíos de Ibarretxe contra el Estado cocinados en Ajuria Enea.

A partir de ahora, el Gobierno vasco abandonará los debates identitarios para centrarse en políticas de respeto a la legalidad y fomento de la cohesión social, y no de la división. Un buen ejemplo de este respeto a los derechos de los vascos es el capítulo del pacto referido a la política educativa y lingüística. Patxi López se compromete a garantizar «la libre elección de lengua vehicular por los padres en la enseñanza de sus hijos». Socialistas y populares vascos se convierten así en una referencia para sus partidos en otras comunidades, como Cataluña y Baleares -que no respetan ese derecho-, o eventualmente Galicia, donde Núñez Feijóo ha apuntado algunas dudas sobre su compromiso de garantizar el bilingüismo en la educación.

Todo ello, junto al cambio también significativo en la línea editorial de EiTB, conforman en la práctica un programa de legislatura, por lo que cabe preguntarse por qué PSE y PP no han negociado un Gobierno de coalición. Sea como fuere, ambas formaciones con sus respectivos líderes a la cabeza -Patxi López y Antonio Basagoiti- han dado toda una lección de responsabilidad y generosidad políticas.Si el PP ha renunciado a cualquier cargo en la nueva Administración -únicamente tendrá la Presidencia de la Cámara- los socialistas vascos también han visto matizadas de forma decisiva sus posiciones respecto a la reforma del Estatuto. El sentido de Estado del que han hecho gala tanto el PSE como el PP -materializando lo que Mayor Oreja y Redondo Terreros intentaron hacer, pero no pudieron- debe servir de ejemplo y referencia a las direcciones nacionales de ambos partidos para la consecución de un pacto que suponga un cierre estable e incluso definitivo del Estado autonómico.

El Mundo - Editorial

La Constitución llega al País Vasco

PARTIDO Socialista y Partido Popular firman hoy el acuerdo político que permitirá la investidura directa de Patxi López como presidente del Gobierno vasco. El pacto entre ambos partidos, que hará presidenta de la Cámara vasca a la dirigente popular Arantxa Quiroga, es mucho más que un documento político de coyuntura. Después de treinta años de hegemonía nacionalista, el cambio no es sólo de gobierno, también lo es de régimen político e incluso de modelo social. Lo que socialistas y populares han convenido es dar a la Constitución su primera oportunidad para ser aplicada de verdad en el País Vasco. En esta Comunidad se habían puesto en práctica todas las fórmulas de gobierno, incluso el deleznable pacto de Lizarra entre ETA y el PNV. La única opción que nunca había podido aplicarse era la constitucional y estatutaria, que es la que hoy firmarán Patxi López y Antonio Basagoiti. El cambio es de ciclo histórico e implica cerrar el proceso de constitucionalización real del país iniciado en 1978 y garantizar al Estatuto de Guernica un autogobierno leal. Por eso, el documento de investidura de López habla de libertad, de igualdad, de convivencia, de paz y de solidaridad, mínimos constitucionales ya consolidados en el resto de España y que, pese a su elementalidad, habían sido excluidos de la vida política y social en el País Vasco.

Hoy es un gran día para España y el País Vasco, porque, al alzarse con la presidencia un socialista sobre la base de un consenso constitucional y estatutario con el PP, ETA ha perdido una batalla muy importante. Si el cambio llega de verdad al sistema educativo y a los medios de comunicación públicos, si el Estatuto de Guernica se ratifica como norma básica del autogobierno y la Constitución es la referencia suprema de la convivencia, el terrorismo va a perder el vivero del odio y de propaganda que le permitía mantenerse vivo en muchos hogares vascos. Ahora van a cambiar las tornas, pero es necesaria la lealtad recíproca de populares y socialistas y un compromiso indestructible frente a la presión que ejercerán nacionalistas y terroristas, cada cual con su propio método.
La primera responsabilidad de Patxi López es consigo mismo: convencerse de que es posible gobernar el País Vasco con el PNV en la oposición y que el nacionalismo es sólo una opción ideológica más. Los nacionalistas están reaccionando con ira incontenida a la pérdida del poder y su oposición es tan inmoral como lo era su forma de gobernar. Esperan asustar a López y chantajear a Zapatero. Ahora se quejan los dirigentes del PNV de que el pacto PSE-PP es ilegítimo. Lo dicen quienes pactaron en Lizarra con los asesinos etarras la limpieza ideológica del País Vasco y quienes han gobernado gracias al beneficio del miedo. Lamentan los del PNV que ETA no pudiera presentarse a las elecciones, pero nunca las cuestionaron por los asesinados y los exiliados. Para el PNV es insoportable que ahora gobiernen los vascos silenciados, los que deberían seguir atemorizados. España y el País Vasco van a ser distintos tras un documento de investidura que hereda lo mejor de aquel gran pacto constitucional que fue el Acuerdo por las Libertades y Contra el Terrorismo de diciembre de 2000. La memoria de lo ocurrido estos años debe actuar como custodio de la buena fe, pero no era este el momento para ajustar cuentas, sino de darle a los vascos las libertades democráticas que durante tanto tiempo se les han negado.

ABC - Editorial

La misión. Por Alfonso Ussía

«Comprendido o incomprendido he de cumplir esta misión». La emocionante frase la ha pronunciado un angustiado Obispo de San Sebastián. «Satisfecho o insatisfecho, mi deber es volver a cenar en el restaurante de mi tía Aurelia», manifestó al abandonar, claramente insatisfecho, el restaurante de su tía Aurelia, Marco Della Lojácono, célebre crítico gastronómico milanés de principios del siglo XX. Siempre hay algo que nos disgusta en nuestras propuestas y acciones. Acababa de producirse una de esas grandes manifestaciones en la Plaza de Oriente con Franco como objeto de los vítores. Clausurado el balcón, ya en un salón del Palacio Real, el general Gavilán felicitó al Caudillo. «Hoy es un día para sentirse enteramente feliz, Excelencia». Franco miró a Gavilán con un deje de melancolía y le dijo: «No tanto, Gavilán, no tanto. A uno de miz nietoz le han puezto un cero en Matemáticaz». La completa satisfacción es imposible, así como la unánime comprensión de las gentes por una misión como la que se propone llevar a cabo el Obispo de San Sebastián.

El señor Obispo se ha lamentado de que «cualquier gesto de la Iglesia vasca con todos los sufrientes es tachado como un equilibrismo». Cuando se refiere a los sufrientes, el señor Obispo no menciona quiénes son los que merecen su preocupación y agobio. Son los familiares de los terroristas de la ETA que se hallan cumpliendo condena por sus crímenes. El señor Obispo –y en este caso mejora a su antecesor–, no tiene inconveniente en «clamar contra la criminal trayectoria de la ETA», pero su obligación es demostrar «su cercanía humana y en muchos casos, su consuelo espiritual a los familiares de los seiscientos presos dispersos». Lo que tendría que hacer el señor Obispo con los familiares de los seiscientos presos dispersos sería regañarles un poquito por lo mal que han educado a sus hijos, con muy buenas palabras, eso sí. Dice el señor Obispo que los familiares de los presos etarras «padecen riesgo y quebranto económico para visitarlos». Ignoro en qué consiste el riesgo. Me figuro que el de cualquier desplazamiento. Y respecto al quebranto económico, el señor Obispo no puede olvidar que durante treinta años, los Gobiernos nacionalistas han ayudado a los familiares de los presos con mucha más generosidad institucional y económica que a los familiares de las víctimas. A partir de ahora la situación puede cambiar, pero quebranto económico hasta la fecha, ninguno.

Tengo para mí que las palabras del señor Obispo encierran un pastoral tono de advertencia. Al señor Obispo tampoco le ha gustado el cambio que se ha producido en Vizcaya, Guipúzcoa y Álava. Los nacionalistas creen que los territorios vascongados son de su propiedad, y el señor Obispo es nacionalista. Al Gobierno del PSE con el apoyo del Partido Popular lo consideran de intrusos. Y una de las fundamentales misiones del señor Obispo es la de combatir pacíficamente por el bien de la economía de los familiares de los terroristas. Me encuentro del lado de los que no lo comprenden. Procedo a pedir perdón por mi perversidad.

La Razón - Opinión

Que calle Garzón y hable la Justicia

«Aun si diéramos por válido el propio auto de Garzón, queda en evidencia que no estamos ante un caso de financiación irregular de un partido, tal y como ocurriera en Filesa, sino de corrupción a título estrictamente individual.»

Lejos de limitarse a cumplimentar la remisión de la totalidad de la causa relativa a la llamada "Operación Gürtel", tal y como le había solicitado el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, el juez Baltasar Garzón acaba nuevamente de utilizar una resolución judicial para tratar de incriminar al tesorero y senador del PP por Cantabria, Luis Bárcenas, y al eurodiputado de este partido, Gerardo Galeote. Desatendía con ello los informes del Ministerio Fiscal y lo hacía a sabiendas de su carácter de aforados ante el Tribunal Supremo.


Garzón basa su actuación en el contenido de tres informes policiales aportados por la UDEF –Unidad de Delitos Económicos y Financieros–, según los cuales Bárcenas habría recibido "directa o indirectamente" 1.353.000 euros de la presunta trama de corrupción liderada por el empresario Francisco Correa, mientras que Galeote habría obtenido 652.310 euros. Según estas pesquisas policiales, Francisco Correa y Pablo Crespo disponían de un archivo personal con apuntes contables encabezado con las frases "Detalles entregas L.B" de la contabilidad en negro que se llevaba en uno de los pisos empleados por la supuesta trama. El auto detalla que el tesorero del PP recibió pagos en sobres y revela que los miembros de la trama se referían a él como "Luis el cabrón".

Hay que señalar que estos datos, que ya constaban en la causa, fueron en los que se basó Garzón para reclamar en dos ocasiones su inhibición en favor del Tribunal Supremo, a lo que, por dos ocasiones, la Fiscalía Anticorrupción se negó –la última vez, el pasado lunes– al estimar que estos indicios contra ambos aforados no eran suficientes. Ahora lo único que ha hecho Garzón es poner públicamente nombres y apellidos a esos aforados en lo que debía ser únicamente la remisión de la totalidad de la causa al TSJM.

Así las cosas, este auto de Garzón va a alimentar todavía más el juicio paralelo que se está dando en la opinión pública gracias a unas filtraciones contra las que Bárcenas ya había dirigido escritos de queja contra el juez, tanto al Consejo General como a la Fiscalía. No hay que extrañarse, por ello, de que Bárcenas, tras conocerse este auto, haya dado un paso más al encargar a sus abogados que presenten una querella criminal contra Garzón ante la Sala segunda del Tribunal Supremo.

En cualquier caso, si estos indicios fueran realmente probatorios de la supuesta culpabilidad de los aforados Bárcenas y Galeote, nada impediría al TSJM remitir el caso al Supremo, tal y como ha sido siempre el deseo de Garzón. Además, aun si diéramos por válido el propio auto de Garzón, queda en evidencia que no estamos ante un caso de financiación irregular de un partido, tal y como ocurriera en Filesa, sino de corrupción a título estrictamente individual. En este sentido, hay que advertir que el PP sería, no beneficiario, sino víctima de estas supuestas comisiones que se habrían embolsado dichos aforados por su intermediación a favor de Correa para la organización de eventos de partido. Finalmente, hay que recordar que el jefe de la policía judicial –superior jerárquico de quienes han efectuado las pesquisas y los informes policiales que incriminan a Bárcenas y Galeote– era uno de los compañeros de cacería del juez Garzón, junto al ya ex ministro Bermejo, circunstancia que, si bien no tendría por qué enturbiar su probidad profesional, sí nos hace como mínimo poner el auto en cuarentena.

En Libertad Digital somos tan respetuosos con la presunción de inocencia como convencidos estamos de que la corrupción no conoce de siglas. Es por ello por lo que abogamos por que si hay culpables sean condenados y encarcelados. Pero para ello debe hablar la Justicia, y no los juicios paralelos en la opinión pública alimentados por una actuación judicial manifiestamente indebida. Que dictaminen quienes tienen competencia para ello. Tal vez tenga que ser el Supremo, pero desde luego no Garzón.

Libertad Digital - Editorial

El miedo y el divertimento. Por Hermann Tertsch

No es, por supuesto, un divertimento saber que nuestras instituciones se van a la mierda. Los hay entre nosotros tan preocupados por nuestro tejido institucional y también el legal que nos preocupamos y sufrimos incluso cuando las víctimas inmediatas del desmoronamiento son sus directos responsables, miembros de la secta tontiloca. Están demoliendo sin cesar, sin pausa, sin mayor aspaviento, las instituciones y organizaciones cívicas que los españoles han construido a partir de las cenizas durante décadas. Durante generaciones. Las están arrastrando por el lodo, despojándolas de dignidad y ridiculizando en su perfecta orgía del «aquí no pasa nada». El escándalo es mayúsculo. La vergüenza, infinita. Su repercusión es nula. «Aquí no pasa nada nunca» y todo será «como sea».

El problema está en que la calle lo acusa. No sé si les han insultado alguna vez en un paso de peatones. La primera vez que te llaman «hijo de puta» y te desean que seas deportado cuanto antes impresiona. El primer día que te llaman fascista cruzando una calle y te desean que terroristas palestinos te pillen cuanto antes, molesta. Cuando no te ha pasado nunca y siempre has sido un defensor de tus ideas, te llaman «nazi cabrón» en una esquina y te planteas en qué has ofendido a la gente para que te trate así por la calle. Empiezas a pensar en la razón por la que no estás ya seguro entre la gente. Y piensas ante todo en cómo hemos llegado tan lejos. En cómo han conseguido los peores hacerles con los argumentos. Y cómo los peores, los que nunca arriesgaron nada, han podido imponer con tanta violencia sus criterios al público. Lo cierto es que impuesta la selección negativa, lo único seguro ya es el miedo.

ABC - Opinión