miércoles, 19 de septiembre de 2007

Las lenguas y las hablas de los españoles

El llamado chino mandarín es la lengua con mayor número de hablantes y sin embargo es una lengua étnica. El chino no es una lengua de comunicación, como lo es, por ejemplo, el inglés (de modo eminente), el francés, el alemán, el árabe... y el español

Alfonso Blanco Reabia (catedrático de Psiquiatría, Universidad de Sevilla) anota una curiosa expresión, oída en la Sierra de Cádiz: "Cuando se le pregunta al enfermo, como es habitual, y ¿cómo está usted?", responde: Pues mire usted, doctor, no estoy muy peor". Estupenda ambigüedad. También los solecismos pueden tener su gracia.

Felipe Ortuño me corrige. No se dice "minchirones" (como yo escribí) sino michirones, aunque en Murcia se oye minchirones y en Yecla menchirones. Son unas habas rehogadas, típicas de la huerta murciana, que son tan sabrosas como nutritivas. Me suenan las de Casa Pepe en Murcia. Me gustaría saber por qué las habas michirones reciben ese nombre.

Timoteo Giménez Domingo documenta que "pingo, en Aragón, equivale a chiquillo travieso, y también a las personas que viajan o se mueven mucho". No es un sentido muy alejado de los que circulan por otras partes de España. El origen de esa voz está en el latín pinguis (= gordo, grasoso), como algo despectivo. De ahí pasó a describir las ropas mugrientes. El Diccionario de Autoridades recoge pingajo como el vestido sucio y roto. Se llamó también pingo. Por metonimia, pingo pasó a ser "mujer despreciable, prostituta callejera". También se derivó pindonga con el parecido sentido de "mujer callejera o amiga de ir de un sitio a otro". Así que los aragoneses, en esta ocasión, no divergen mucho del sentido castellano de pingo. Me pregunto si la acepción americana de pingo como "caballo" no tiene también mucho que ver con el sentido tradicional de esa voz. En México pingo es, como en Aragón, "muchacho travieso". Recuerdo que, de niño, cuando yo salía a la calle con la ropa un tanto desaliñada (que no era mucho si la comparamos con lo que ahora se estila), mi madre me decía: "¿Dónde vas con esos pingos?".

Pedro Manuel Araúz (Manzanares de la Mancha, Ciudad Real) registra el localismo polaco:

Prácticamente en desuso, aplicado al individuo especialmente desastrado y peligroso. Posiblemente se deba a que durante junio y julio de 1809, en la guerra de la Independencia, el pueblo estuvo ocupado por una división polaca al mando del general Valence, Dragones del 7º regimiento de Varsovia, que se distinguieron por su especial capacidad para realizar desmanes de todo tipo.

Manuel Benítez Romero (Carrión de los Céspedes, Sevilla) recoge esta expresión de su pueblo: "A hora horá" (= a la hora horada). Significa "llegar a tiempo, por los pelos, con el autobús casi en marcha, empezando la película, etc.". No está mal.

Capçotet Del Tito asegura que le duele mi afirmación de que el catalán es una lengua étnica. Le parece una "valoración absurda" el reconocimiento de "valorar una lengua por su número de hablantes". No, no es absurda; tiene su lógica. El carácter de lengua étnica lo defino por diez puntos. Desde el punto de vista de la lengua de comunicación son estos:

1. Es hablada por un conjunto notable de habitantes, digamos, no menos de cien millones.
2. Es la lengua común en varios países, sean o no naciones independientes, pero que tienen un cierto peso demográfico y económico.
3. Debe haber emprendido con éxito algún sistema de unificación de los dialectos locales o regionales sobre la base de una Gramática común. Esa labor unificadora la emprendió el castellano mucho antes que los otros idiomas europeos.
4. Se aprende masivamente por los que no la tienen como familiar.
5. Deja traducir fácilmente el gentilicio con que se conoce esa lengua. Por ejemplo, el castellano es Spanish para el mundo angloparlante, pero el vascuence presiona para que sea conocido en otros idiomas como euskera. En inglés España es Spain, pero en castellano se presiona socialmente para decir Euskadi (que, por otra parte, es un neologismo) en lugar de País Vasco.
6. No necesita el carácter de lengua "propia", ni siquiera el de "oficial", para medrar.
7. Se emplea más allá del círculo doméstico o del referido a las tradiciones en el territorio donde tiene vigencia.
8. Se impone por la facilidad de los intercambios más que por la obligatoriedad.
9. Destila una serie de obras literarias que se traducen a otras lenguas. Una forma práctica de ese reconocimiento es que algunas obras literarias más representativas lleven al reconocimiento del Premio Nobel para sus autores. Si ese logro no se consigue, al menos se podrá apreciar que las obras más destacadas figuren ampliamente en una enciclopedia de reconocimiento internacional como la Britannica.
10. No sirve para identificar políticamente a una corriente de hablantes que se consideren nacionalistas.

Como ven, solo uno de ellos es el número de hablantes. Por ejemplo, el llamado chino mandarín es la lengua con mayor número de hablantes y sin embargo es una lengua étnica. El chino no es una lengua de comunicación, como lo es, por ejemplo, el inglés (de modo eminente), el francés, el alemán, el árabe... y el español, entre otros, muy pocos más.

Julián García Camacho me envía un valioso testimonio sobre la batallona cuestión de las lenguas regionales, en este caso referida a Mallorca:

Hace unos días envié una consulta al Defensor del Pueblo, de la cual ya he tenido acuse de recibo y espero tener algo más dentro de un tiempo, cuando la estudien adecuadamente. La cuestión se refiere a que resido en Mallorca desde hace pocos meses. Intento conseguir un empleo y aunque me he pasado los últimos veintidós años trabajando en la administración pública (un Ayuntamiento en la provincia de Ciudad Real), para acceder a cualquier puesto de trabajo público en Mallorca debo tener un "nivel C" de catalán. Y le planteaba al señor Múgica, que valore si tal obligación es constitucional, cuando nuestra carta magna señala claramente que todos los españoles tenemos la obligación de conocer el idioma español, mientras que tenemos el derecho de usar las otras lenguas que existen en diferentes territorios del estado. Si esto es así, todos los españoles, incluidos los mallorquines, conocen el idioma español, por lo cual puedo atenderles en esa lengua, trabaje en el puesto que trabaje de cualquier administración. Que un usuario hable mallorquín (o catalán, como están empeñados los poderes públicos de la isla) y se encuentre con un funcionario que también lo habla y quieren realizar el trámite o gestión en ese idioma... pues me parece estupendo, pero no veo por ninguna parte la necesidad de que aprenda a hablar catalán, prácticamente con el mismo nivel que un indígena (entiéndase el sentido territorial de la palabra) para trabajar con personas que entienden perfectamente mi propia lengua, que es la de todos los españoles. ¿O no lo es? Si me aporta su punto de vista le quedaré muy agradecido.

Mi opinión es muy clara. El castellano o español es la única lengua en la que se pueden entender los españoles. La pretensión de que los españoles, y no digamos los extranjeros, tengan que comunicarse en las otras lenguas españolas es un disparate. Otra cosa es que haya que cultivar todas las lenguas, cada una en su territorio. El ideal es que, a la larga, todos los españoles se puedan entender en español e inglés, además de la tercera lengua privativa en cada una de las respectivas regiones. Pero, de momento, lo único exigible es el conocimiento del castellano por la razón estadística de que es el único idioma que pueden hablar todos los españoles.

Manuel Morillo Caballero lee que uno de mis corresponsales asegura que "en Mallorca el castellano es el idioma que habla el 40% de la población". Don Manuel se pregunta: "¿Qué idioma habla el otro 60%? ¿Cuándo vuelva a Mallorca solo podré comunicarme con el 40% de la población?". Las respuestas son sencillas. En Mallorca casi toda la población española habla castellano, aunque el 60% habla también el mallorquín (la mayoría) o el catalán. Lo curioso es que el idioma dominante en el mundo público es el catalán. No importa el color que tenga el Gobierno de la comunidad autónoma. Hay también una pequeña proporción de extranjeros que difícilmente se entienden en los idiomas españoles. Pierda cuidado, don Manuel. En Mallorca se podrá entender con casi todo el mundo en castellano.

Amando de Miguel
Libertad Digital

martes, 18 de septiembre de 2007

Albert Boadella anuncia que no volverá a trabajar en Catalunya


Barcelona. (EFE).- El dramaturgo Albert Boadella, director de la compañía teatral "Els Joglars", ha asegurado hoy que no volverá a trabajar más en Catalunya, una decisión que ha calificado como "una derrota placentera".

Boadella ha presentado hoy su ensayo "Adiós Catalunya. Crónica de amor y de guerra" -un título del que ha dicho que no es metafórico sino real- en un barco frente a la costa de Barcelona, para "no hacerlo en territorio catalán".

Esta decisión no significa que el dramaturgo deje físicamente Catalunya, porque "el clima es benigno mientras los nacionalistas no pueden cambiarlo. Seremos como las empresas de calcetines que tiene las fábricas en Taiwán y los venden a todo el mundo menos a los taiwaneses".

Albert Boadella ha indicado que en el resto de España "llena" los teatros desde hace años, pero que no ocurre lo mismo en Catalunya, donde la "mayoría silenciosa" no va a ver sus obras.

El dramaturgo ha comparado esta situación con el boicot al cava catalán: "En ningún momento se dijo que el cava era malo, sólo se recomendó no consumirlo por cuestiones políticas, pero en mi caso se decía que mis montajes eran malos". Esta campaña en contra de su producción teatral la atribuye Boadella al nacionalismo catalán, pero también al actual gobierno de la Generalitat y al PSC.

A partir de ahora, ha anunciado Boadella, su compañía representará obras de diverso contenido porque "no sólo hemos tocado el tema del nacionalismo. Somos una compañía privada y por lo tanto buscamos los lugares donde hay más interés por nuestra creación". Con esta decisión, ha aseverado Boadella, ha conseguido quitarse de encima un "lastre" y también que Catalunya le importe "menos que Birmania".

Sobre la reciente Feria del Libro de Frankfurt, donde Catalunya ha sido el país invitado, ha dicho que le importa "un comino" y que los espectáculos "provincianos" no son de su gusto.


La Vanguardia

El párroco de Mendavia

El párroco del pueblo navarro de Mendavia, Domingo Urtasun, tras recibir una carta de ETA, ha publicado una carta abierta en Diario de Navarra. Urtasun sabe lo que es luchar con los sectarismos del poder gracias a su experiencia en Nicaragua durante 23 años (1974-97), periodo en el que vivió el ascenso y caída del sandinismo.


He recibido una carta sin remite y sin firma, a la que contesto públicamente, con la esperanza de que sea leída por los interesados.

Mi primera impresión fue de sorpresa. Pero después de releerla detenidamente no dudé en pensar que lo que tenía en mis manos era un panfleto del más rancio corte estalinista. Esto se desprende ya desde el primer párrafo que dice literalmente: «Nos dirigimos a Vd. porque venimos constatando su inhibición y escaso interés en la defensa de la Iglesia Vasca». ¿Desde cuándo existe la «iglesia vasca»? ¿Quién es el fundador de tal iglesia? ¿Quiénes son sus autoridades? ¿En qué lugar de Euskal Herría residen?... No alarguemos inútilmente este interrogatorio. Yo he sido bautizado en la Iglesia Católica, que tiene su origen y fundamento en Jesucristo. Mi Obispo y el Papa son mis autoridades. Y todos mis esfuerzos están orientados en esa dirección. Por otra parte, ¿quiénes son Uds. para pretender «obligarme a trabajar más activamente por una Euskal Herría libre, soberana e independiente», como afirman en su carta? Desde mi infancia aprendí que mi patria es España. En ella he crecido, en ella vivo y en ella espero morir, si Dios quiere. No estoy, en absoluto, por la labor de establecer nuevas fronteras, sino más bien por derribar muros y mugas que nos separen.

Tienen la desfachatez de señalarme algunas tareas, como por ejemplo: «poner nombres vascos a los que se bautizan». Señores míos, ¿de verdad que hablan en serio? ¿Estarían dispuestos a aceptar que el cura pusiera los nombres a sus hijos? No me lo puedo creer. Para darle consistencia a tan absurda proposición citan «el comportamiento ejemplar de muchos curas patriotas». Yo pensaba que este lenguaje obsoleto y arcaico, y este afán por promover «iglesias patriotas», sólo se daba en la extinta Unión Soviética y en los países de su órbita comunista, sin excluir la China de Mao Tse-Tung. Esto me suena a manual de Marxismo-Leninismo para principiantes.

Finalmente, su atrevimiento llega hasta «pedirme, también, el voto para H.B. ¡Qué más da cómo nos llamen los fascistas…!» Pues va a ser que no. Sería lo último que se me pudiera ocurrir. ¿Cómo voy a votar por quienes no son capaces de condenar la violencia que asesina indiscriminadamente, y no sienten ningún escrúpulo al profanar los humildes monumentos que el pueblo erige en recuerdo de las víctimas del terrorismo, como acaba de suceder en Berriozar con el monumento a Francisco Casanova, a quien me correspondió enterrar? Es como volver a asesinarlo de nuevo. De verdad que no me resulta ilusionante colaborar con sujetos de semejante catadura moral.


Periodista Digital

La horda de los gestores


En realidad va a parecer que no hablo de literatura, pero sí lo estaré haciendo. Si en este país la piratería prácticamente no afecta al mundo de la literatura, es sólo por motivos circunstanciales, prácticos. Haciendo uso de los medios a nuestra disposición, y obviando la posibilidad de leer en pantalla, en términos económicos hoy en día sale casi por lo mismo fotocopiar un libro que comprarlo. De ahí la narcótica sensación de oasis del noble arte de la escritura, aparentemente a salvo de estos desaprensivos malversadores: los piratas. Pero eso en realidad poco importa, porque la extorsión no tiene a un arte por objeto sino al ciudadano, al lector, al consumidor de productos culturales, y éste (como imagino que es su caso, lector disciplinado) unas veces lee libros y otras ve películas o escucha música.
Por eso creo que es importante que usted lo sepa: los piratas existen, están ahí fuera, son malos y nos acechan. Su propósito es acabar con el arte, convertirlo en mercancía y traficar con ella. Le daré algunas pistas para que, en caso de toparse con uno de ellos, pueda usted identificarlo y actuar en consecuencia.
Un confuso vínculo une al pirata con el mundo del arte. Si hoy se dedica a chulearlo y chuparle la sangre en nombre de la gestión y la propiedad intelectual, en otros tiempos lo practicó, normalmente con escasa suerte y altas cotas de mediocridad. Luis Cobos o Pau Donés (que sigue en activo, en serio…) serían ejemplos obvios, pero hay otros ex artistas que sí gozaron alguna vez del favor de las musas (no hay más que recordar la preciosa canción que, en su debut, Víctor Manuel le dedicara a Francisco Franco. Lo cierto es que suelen iniciarse en la piratería cuando se les acaban las ideas, o más bien las ganas de trabajar para tratar de tenerlas).
Sus métodos pueden despistarnos, pues no andan por la vida en barco, ni tienen el valor que requiere empuñar una espada. Han abandonado el ron, en favor del CD-Rom, y la bandera de la calavera por otras más discretas y actuales con las siglas de su banda: SGAE, VEGAP, etc.
Han ampliado su radio de acción, colonizando los mecanismos que en otros tiempos ampararon a una especie hermana: los corsarios. En virtud de esta reestructuración jurídica, y gracias a un juego de sobornos estándar, cuentan con el apoyo de las instituciones y sus representantes (muy próximos a ellos en capacidad intelectual y gusto estético), y en una evolución próxima a la de la mafia clásica, ejecutan un poder parademocrático que suele tener la forma de impuestos y normalmente recibe el nombre de canon.
Como los piratas de verdad en su momento, como el telar manual tras la aparición del mecánico, o como la comunicación mediante tambores después de inventarse el teléfono, estos zafios piratas tienen las horas contadas. Y nosotros, por una mera cuestión generacional, asientos de primera fila para asistir a su cochambrosa y ridícula agonía.
Así que, de momento, dejemos que nos sigan extorsionando. Querrá decir que siguen vivos, que todavía tenemos tiempo para asistir a su hecatombe.


Trebor Escargot

Articulo publicado en al revista literaria Quimera, nº 232, sección Kalidoskopia, Pág. 6 y 7.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Zapatero en el Cabo de Hornos, y Rajoy sentado alegre en la popa

EL presidente Zapatero ha reconocido su perplejidad ante la dimisión del presidente del PNV, Josu Jon Imaz, y en definitiva ante el cúmulo de desastres que se acumulan a su alrededor —«¿he sido yo?», se preguntará—, que son fruto de su impericia y temeridad al mando de la nave del gobierno que él mismo ha conducido al Cabo de Hornos, tras una alegre singladura que debe concluir en un histórico naufragio, si una importante mayoría de españoles percibe el cúmulo de disparates y atisba en el horizonte —lo que aún no se ve— la silueta de una alternativa capaz de rehacer la convivencia ciudadana, reconducir el desgobierno y recuperar la cohesión nacional.
Destrozos difíciles de reparar a los que no ha escapado el PSOE, desde donde se escucha el cobarde lamento de Bono, que, incapaz de denunciar a Zapatero (a quien sueña suceder) como autor de la catástrofe, culpa a sus compañeros socialistas —en alusión a Maragall, Puras, López y Eguiguren— de «venderse al nacionalismo por un plato de lentejas».


Aunque visto lo ocurrido en CiU y en el PNV, al ex ministro de Defensa se le podría decir que también los nacionalistas son víctimas del dinamitero de La Moncloa. El «iluso» Zapatero, como le llaman piadosamente sus protectores, que prometió a los nacionalistas el paraíso confederal y los sumió en el caos y la frustración, gracias a que ETA no aceptó —exigiendo más garantías— el «pacto de Loyola» que acordaron Otegi (preso), Imaz (dimitido) y Zapatero (perplejo).
Ahora los fracasados, Mas e Imaz, inventan frentes nacionales —catalanista, y «galeuscos» con CiU, PNV y BNG—, mientras Durán Lleida se esconde en el congelador catalán, y crece en los ciudadanos la indignación, a la que se añade el ataque a las banderas, la quema de fotos del Rey y los desafíos de Pujol y Maragall. Todo lo cual, lejos de acarrearles nuevos votos, reabrirá la abstención y puede que la guerra del cava y el boicot a empresas catalanas y vascas.

Que es lo que faltaba, cuando se acaba de perforar el costado del buque del Gobierno con una nueva vía de agua que, en forma de tormenta económica, viene de América y ya se verá si deriva en huracán a pesar de optimismo obligado de los portavoces políticos y de los sectores económicos. Porque el tifón de la hipotecas basura de los Estados Unidos ha tocado las costas de Inglaterra, hundiendo el banco Northern Rock. Mientras, en España, el Gobierno, asustado, estudia la concesión de «anticipos a cuenta» para los ciudadanos que no pueden pagar las hipotecas, a los que la ministra Chacón calificó de minoría insignificante, y en la Bolsa no cesan las sacudidas, se anuncia un frenazo inmobiliario y de la construcción que aumentará el paro y en la vendimia se ha desatado una revuelta laboral.

La nave del Gobierno va de susto en susto (el Tribunal Superior andaluz ha aceptado una demanda contra la Educación para la Ciudadanía), mientras en la goleta del PP da la impresión de que siguen en viaje de placer con Rajoy estrenando su nuevo uniforme de candidato capitán, para pasar revista a los nuevos «guardiamarinas» del partido, ascendidos de sopetón a «Consejo de Notables». Y todo ello, tras convocar una convención de ignoto contenido (¿acaso para presentar el programa electoral, a los candidatos de prestigio y cambiar a los catastróficos portavoces?), y mientras permanece en el mayor de los misterios la pública ausencia de los pesos pesados de este partido. ¿Dónde están Rato, Gallardón, Álvarez Cascos, Montoro, García Escudero, Barberá, T. Martínez, L. F. Rudí, Vidal Quadras, Camps, Arenas, etcétera?

Rajoy confía más en la capacidad de autodestrucción de Zapatero que en su iniciativa. Y buena prueba está en la alarma y preocupación que ha producido en el PP la aparición del nuevo partido de los promotores de Basta Ya y su posible pacto con Ciudadanos, reconociendo, como se ha hecho de manera irresponsable desde la secretaría general del PP, que los de Díez, Rivera y Savater pueden hacer más daño al PP que al PSOE —sobre todo en las provincias con tres, cuatro y cinco escaños—, e implorando que se unan a las huestes de Rajoy.

Quienes con dramatismo piden a Basta Ya y a Ciudadanos el voto útil para el PP deberían no entrar en corral ajeno y ser más exigentes con el PP y con Rajoy. ¿De verdad, hay quien piense que los promotores de estas nuevas iniciativas políticas (y sus posibles votantes) van a abandonar la abstención o el PSOE para ponerse a las órdenes de Zaplana, Acebes, la COPE, la Conferencia Episcopal, FAES, los dirigentes que han ninguneado a Rato, repudian el centrismo de Gallardón, jalean la falsa conspiración del 11-M y mantienen intacto su apoyo a la guerra de Irak sobre la que aún guardan un clamoroso silencio en el PP? Cada mochuelo, a su olivo.

En el buque fantasma de Zapatero han izado, a la desesperada, la bandera roja y gualda del «gobierno de España» para disimular. Pero en la goleta de Rajoy, con el perezoso capitán sentado alegre en la popa, suena la música, corre el ron y sigue sin ondear la bandera de combate, a la espera que la borrasca del Atlántico que amenaza la economía se convierta en huracán, y que los temidos bombazos de ETA acaben por destrozar el buque insignia del PSOE sin que el PP tenga que lanzar un solo cañonazo ni siquiera para avisar.


Pablo Sebastián
ABC

domingo, 16 de septiembre de 2007

Lo importante y/o lo urgente

Partido de Rosa Díez
"Quizás debiera pasar lo importante por delante de lo urgente. Para gobernar maniatado por Galeuscat, vale más no gobernar, pues nada de lo que importa podrá salvarse."

Atina Rajoy al llamar la atención sobre esta aberración: se tiene por radical a quien pide el cumplimiento de la ley. Si en la aberración no cae el país entero, si no se han fundido aún todos los plomos, es por la contundente presencia del PP, por la articulación política de la media España que no traga. Está también, como esperanza, una embrionaria izquierda alternativa. Aunque bastantes voces temerosas a la derecha, y una o dos voces estrambóticas a la izquierda, alerten de un peligro para Rajoy. ¿Peligro una izquierda que se toma en serio la Constitución, el Estado de Derecho, la unidad de España, la observancia de la ley?

Cuando se forma un embrión tal, no parece lo más adecuado fulminarlo por cálculo electoral. Lo que está en juego no es exactamente –o no es solamente– el resultado de las generales, sino la viabilidad de España. Entiendo los argumentos de urgencia: hay que ganar las elecciones. Pero es justamente la concentración en lo urgente y el aplazamiento de lo importante lo que nos ha llevado donde estamos.

¿Y dónde estamos? Se extiende la batasunización. Los nacionalismos, excitados por Rodríguez (una oportunidad de oro), multiplican sus ofensivas: referéndum del 2014, soberanismo reforzado de Galeuscat, presiones al Constitucional, amenazas ante una resolución contraria al estatut, etc. Un vocal del CGPJ justifica la quema simbólica del Rey tras inventar un genocidio. Jóvenes envenenados por una larga e impune programación antiespañola piden decapitar al monarca. La policía es instruida para no actuar, aunque presencie amenazas de muerte (siempre que se dirijan al PP). Alcaldes socialistas esconden los símbolos de España. El PSOE considera todo lo anterior "asuntos menores", "hechos aislados" y debates alicortos. Les ocupa otra programación masiva: la educación en los prejuicios progres.

Son sólo los ejemplos más recientes del ataque general al régimen del 78, fenómeno que aquí se viene denunciando desde hace años. En la legislatura los hay por centenares, todos en la misma línea: acoso y deslegitimación de la oposición, aplicación de la ley a conveniencia, imposición ideológica desde los aparatos del Estado.

Quizás debiera pasar lo importante por delante de lo urgente. Para gobernar maniatado por Galeuscat, vale más no gobernar, pues nada de lo que importa podrá salvarse. El ataque contra la Nación, las leyes y su espíritu es masivo, y la cosa pinta mal. Quizá explicando eso con claridad, transmitiendo la gravedad de la situación (y confiando en que lo normal es que embriones constitucionalistas de izquierdas se alimenten de votos de izquierdas), pueda el PP aspirar a una mayoría absoluta. Lo urgente es ahora no engañar, ni engañarse, sobre lo importante.

Juan Carlos Girauta

sábado, 15 de septiembre de 2007

Asturias. La gozosa decadencia (I)

Asturias está de moda y las sobredosis de autoestima se pueden medir, como suele ocurrir con estas cosas, por la manipulación y la ocultación de la verdad; eso que no es exactamente la mentira aunque sí la antesala de ella. Nos enteramos de que el Dr. Luis Andrenio, de Gijón, ha sido sancionado por obcecarse en tratar a sus enfermos más allá de los cinco minutos que marcan las normas de la medicina pública asturiana. Pero el pequeño detalle es que nos enteramos de eso porque el galeno, en un gesto tan caro -no de querido, sino de costoso- como inaudito, puso un anuncio de pago en un diario local.

(Sospecho que este pequeño detalle debe estar estudiándose en más de un departamento publicitario de los grandes periódicos, porque imagínense que fuente de ingresos monumental el que los ciudadanos agraviados o jodidos tras un suceso, pusieran su recuadrito de dos módulos, o mejor de tres, con un ligero descuento, y luego lanzáramos a los audaces reporteros a seguir el tema; una noticia, doble rentabilidad). Por supuesto que el asunto sigue su curso; es decir, un puñado de gente se solidarizó con el médico represaliado, pero ni autoridad alguna, ni político en ejercicio, ni asociación mafiosoprofesional de postín, ha exigido una rectificación. El poder en Asturias es impune e implacable con la disidencia.

Da lo mismo que sea presidente de la Comunidad que alcalde de pueblo; el poder en Asturias es inaccesible a los mortales de a pie. O para ser más exactos, la arbitrariedad del presidente de la Comunidad se traslada, como muestra de ejercicio del poder, a todo alcalde de pueblo que se precie. Por ejemplo, los nombramientos se hacen en función de asegurar que los amigos del presidente no se queden fuera de la pomada y así se acaba constituyendo una red clientelar, de fidelidad lacayuna; yo te aseguro el condumio -y como es sabido en Asturias el condumio es abundante- y tú me eres fiel. ¿Cómo se aplica esto a los alcaldes? Pues a su escala y nivel; la industria del ladrillo se ha convertido en fuente nutricia de muchos ayuntamientos asturianos, lo que consiente que se enriquezca el primer edil y reparta suertes entre los suyos y sus familias. Se podría hacer un listado de nombres y lugares, pero no tendría mucho sentido aquí. Lo que sí creo que lo tiene son las formas que adquiere la impunidad. Un médico sancionado por exceso de celo hacia sus pacientes debe poner un anuncio en los diarios, pero un as del volante como Fernando Alonso puede obtener de los diarios asturianos hasta ¡un editorial! El periódico más leído e influyente de Asturias dedicó un indignado editorial -"Alonso, víctima de una cacicada"- para denunciar no sé qué decisión de los organizadores internacionales de las carreras de coches que perjudicaba al piloto ovetense. ¡Un editorial para denunciar la conspiración del mundo mundial contra el joven corredor! No creo que haya otro precedente de este ejercicio de orgullo patriótico y de autoestima patética que aquel otro, atribuido a un diario extremeño hacia 1945, cuando el editorialista, indignado por la escasa atención que le prestaba el lejano Japón imperial en guerra con los Estados Unidos, empezó así su alegato. "Si el Almirante Tojo hubiera leído nuestro editorial de ayer...".

Tiene que haberse deteriorado mucho el ejercicio de la profesión periodística y el papel generador de opinión pública de la prensa para que un diario local, el más influyente con mucho de toda Asturias, incluya cinco fotos, cinco, y en cinco diferentes páginas, con obvia presencia en la primera y a varias columnas, del señor presidente de la Comunidad, Tini Areces, viejo conocido mío por lo demás, y que nunca me hizo mal ni bien (esto es obligado ponerlo en Catalunya, porque en cierta ocasión y en este mismo diario donde escribo, un tan conocido como mediocre político catalán, Felip Puig, llamó a un directivo para preguntarle qué me había hecho él a mí, como si lo de escribir de un zafio incompetente fuera tarea de amigos y enemigos, como en los juegos de niños). No estoy hablando de período electoral, ni de folleto publicitario a insertar, sino del diario La Nueva España del pasado miércoles, 12 de septiembre. Cinco fotos, cinco, portada incluida. ¡Así cualquiera!

Y si cito a un diario en concreto, donde por cierto tengo -o tenía hasta ahora- un buen puñado de amigos, es porque no hay otra forma donde pueda expresarse la opinión pública. ¿Dónde podrían hacerlo? En ninguna parte fuera de pagarse un anuncio publicitario. Lo primero que hace un presidente autonómico impune para garantizarse una cierta eternidad en el cargo es inventarse una televisión autonómica. Asturias acaba de inaugurarla, para vanidad de su presidente y despilfarro de la comunidad. ¿Y qué hace la oposición? Si hay algo ajeno a la opinión pública ciudadana son los partidos políticos asturianos, los que conozco, desde el PSOE, auténtica troupe siciliana encabezada por los Fernández Villa y familia, seguida de los Areces y familia, los Trevín y familia, y los Fernández a secas, formándose como familia... Pasando por Izquierda Unida, que es lo más parecido a la sección de Coros y Danzas locales, defensores de todos las tradiciones, desde el traje astur con montera picona a himnos y banderas, hasta el punto que cabría decir que los comunistas asturianos -los que no salieron corriendo hacia el PSOE, como hizo la mayoría- son la primera organización conservadora del Principado; parecen personajes salidos de una novela de Palacio Valdés.

Los conflictos de familia en el PSOE asturiano podrán llegar hasta el escándalo, pero pase lo que pase, jamás de los jamases cabe en cabeza de asturiano alguno que pueda ser vencido por el Partido Popular, a menos que traigan a alguien que supere el panfilismo de los populares locales. Es curioso cómo el Partido Popular en Asturias, desterrado Álvarez Cascos por exceso de celo y desinterés en la cosa, es lo más parecido a la página no escrita por Darwin a propósito de las especies torpes que ocupan huecos biológicos, donde se enquistan, como los pingüinos. Asturias está dominada por el clientelismo del PSOE, con una reserva para indios de lujo con pedigrí derechista, de toda la vida, Oviedo, donde confío detenerme con mayor hondura en el segundo capítulo de esta breve serie.

Asturias está abocada a convertirse en un gran parque temático, pero ocurre que la autoestima crea algunas asintonías de difícil solución. La primera y fundamental es la conversión del orgulloso espécimen astur -vacilante heredero, convicto y confeso, de Don Pelayo y sus bárbaras mesnadas; no olvidemos que a la sazón la cultura era musulmana, ¡una putada del maligno!-. Difícil tarea convertir ese tipo, al que alguien engañó hace ya muchos años -y él feliz de que le engañaran y que además le dieran tortos de maíz- diciéndole que debía medirse con el mundo. La verdad es que el mundo llegaba a Pimiango por Oriente y a Los Oscos por Occidente, pero resulta duro decirle que debe adaptarse a ser camarero. Camarero indolente, y hasta farruco, faltón si se quiere, pero camarero. Esta es la gran verdad que el mundo astur, sus líderes, sus padres putativos y patrióticos, su autoestima kilométrica, no pueden aceptar. ¿Nosotros, camareros? De eso nada, los traeremos de Latinoamérica o de Rumanía o de donde cojones sea, pero nosotros camareros nunca. Todo lo más, jefes de camareros, pero camarero de tropa, jamás. Y así estamos, adviniendo lentamente a la condición de camareros jefes. Liquidaron la extracción minera, la producción lechera, y están en trance de hacer lo mismo con el vacuno, la ganadería en general y por supuesto la agricultura. Cuando escucho la emoción de los catalanes y catalanas haciéndose mieles de la hermosura del paisaje astur me da un vahído. Los prados abandonados a la espera del constructor que los pague bien para construir adosados, los paisanos discutiendo sobre si el lobo hay que marginarlo, incorporarlo a la vida rural o ponerle heladerías por la montaña para que no se aburra. Aseguran que la cadena de supermercados "Alimerka" tiene más empleados que cualquier otra empresa. Un parque temático precioso, donde si al final se animan los de Izquierda Unida, los paisanos asumirán con orgullo y autoestima patriótica -¡puxa Asturies, borracha y dinamitera!- que deberían recibir a los turistas vestidos de porruanos o de vaqueiros de alzada, y las mujeres con los trajes de moza y la enagua bien planchada, que dice la tonada. ¡Qué bien se muere Asturias! La gente se va y vuelve en el verano, porque el gran publicitario de la España sin complejos, un leonés, Zapatero, ha afirmado este verano cuando llegó a Los Oscos, en helicóptero, porque de haberlo hecho por carretera aún estaría llegando, "a Asturias siempre se vuelve". Genial. Ser asturiano está de moda y sus políticos aseguran que son la sal de la tierra. Tienen una princesa, un piloto de excepción, un paisaje para gozar, una comida de primera calidad, unos premios tan cosmopolitas que incorpora a Bob Dylan -nadie ha osado recordar que el promotor fue el miembro del jurado don Rodrigo Uría, recientemente fallecido y con bufete en New York-, unos políticos que se desviven de asturianía y unos ciudadanos atigrados a los que alimentan con mentiras, como a los animales esclavos.

Lo primero que hay que hacer a una sociedad complicada y en pleno y absoluto proceso de decadencia es caparla. Cortarle todas las vías de solución broncas -reconstruir su fuerza de antaño, por ejemplo- y domesticarla asegurándole que son la sal de la tierra y que todos en España les tienen mucho miedo. ¡Uf, la Asturias del 34 y la del 36! Y no digamos la valiente del 62 y del 64, antes de que de aparecieran los Fernández Villa y los Alfonsos Guerras para crear la Sagrada Familia del Sindicalismo sin obreros. ¡Qué miedo nos tienen! La verdad es que ninguno, y eso ha permitido que Asturias pasara de ser un lugar histórico y hasta legendario de la izquierda transformadora a un parque temático donde te cobran la entrada por ver a los tigres de antaño convertidos en contadores de historias y aparcacoches en Covadonga. Nadie es dueño de sí mismo si le subvencionan.

Gregorio Moran
La Vanguardia 15-09-2007

jueves, 13 de septiembre de 2007

Rosa Díez irrita a Ciutadans al cuestionar su carácter "nacional"

Ciutadans (C's) vio aparecer ayer otro nubarrón en su siempre agitado horizonte. Rosa Díez desembarcó en Barcelona dispuesta a medir las fuerzas de su todavía embrionario partido con la formación de Albert Rivera, con la que comparten una aversión similar a los nacionalismos no españolistas.

La ex eurodiputada del PSOE confirma que su nueva formación estará abierta a la "derecha liberal"

La ex eurodiputada del PSOE presentó la semilla del partido surgido de la plataforma ¡Basta Ya!, aseguró contar con 200 promotores en Cataluña -muchos de ellos ex militantes de Ciutadans- y lanzó un mensaje velado al partido de Albert Rivera. Dio a entender que Ciutadans podrá participar de su proyecto para concurrir juntos a las próximas elecciones -"queremos negociar con ellos"-, pero nunca liderarlo. "Nosotros tenemos vocación de partido nacional", afirmó Díez para diferenciarse de Ciutadans, partido del que dijo "tiene su origen y su ámbito de actuación más fijado en Cataluña".

El proyecto de Díez, de Fernando Savater y de varios promotores de ¡Basta Ya! se está presentando estos días por España. Todo es provisional, incluso aspectos de su ideología. La ex militante del PSOE abrió las puertas del partido a la "derecha liberal" y a la "derecha de progreso". "Será transversal", dijo. Tampoco se sabe qué ocurrirá con Ciutadans. ¿Fusión? ¿federación? Lo que Díez y Rivera quieren evitar a toda costa es competir entre ellos en dos proyectos políticos distintos. Pero parece que ninguno quiere renunciar a llevar el timón de un eventual proyecto común.

Díez insistió en describir a Ciutadans como un partido de ámbito catalán. Y si lo que pretendía era enervar los ánimos de los dirigentes de Ciutadans, no podía hacerlo mejor. Ni cinco horas tardó el partido de Rivera en emitir un comunicado que desmentía, sin citarlas, las palabras de Díez. En la nota, Ciutadans recordó que el partido cuenta con 60 agrupaciones y que tiene presencia en nueve de las 17 comunidades. Por si quedaba alguna duda de su ambición "nacional", el partido de Rivera también recordó que este mes fundará agrupaciones en Asturias y Galicia, y que abrirá sedes en Alicante y Málaga.

El diputado de Ciutadans, José Domingo, también replicó las palabras de Díez. "Somos un partido con vocación nacional; lo dicen nuestros estatutos y así lo defendemos con nuestra labor". Con todo, Domingo evitó polemizar con la promotora del nuevo partido y se mostró convencido de que al final habrá un acuerdo para ir juntos a las próximas elecciones generales. "Como los dos partidos nos queremos, al final habrá matrimonio, seguro", afirmó. Eso sí, ni Ciutadans ni Díez quieren precipitarse. Por esta razón ambas partes mantienen que no habrá contactos formales hasta finales de este mes, cuando la plataforma de ¡Basta Ya! se constituya en partido político.El País

miércoles, 12 de septiembre de 2007

Rosa Díez abre las puertas del nuevo partido a la "derecha liberal"

APLAZA LOS CONTACTOS CON C's HASTA EL 29 DE SEPTIEMBRE

La ex eurodiputada del PSOE ha vuelto a insistir en el carácter "transversal" que tendrá el nuevo partido que promueve. Rosa Díez ha afirmado, además, que en él podrán convivir personas procedentes tanto de la izquierda como de la "derecha liberal" o la "derecha de progreso". La política vasca también ha aclarado que hasta que su nuevo partido político no se presente oficialmente, el 29 de septiembre, no se abrirán contactos oficiales con Ciutadans, formación con la que su partido tiene "muchos puntos de convergencia" .

Rosa Díez y el portavoz del colectivo ¡Basta Ya!, Carlos Martínez Gorriarán, han acudido este miércoles a Barcelona para constituir la agrupación territorial catalana de la Plataforma Pro, impulsora de la nueva formación política.

"Nacemos inequívocamente desde la izquierda, pero esperamos que en nuestro seno puedan trabajar gentes que vienen desde la derecha de progreso hasta la izquierda liberal, o desde la derecha liberal hasta la izquierda de progreso", ha explicado Díez, que considera que desde la izquierda pueden promoverse políticas "reaccionarias", igual que en la derecha pueden encontrarse políticas "de progreso".

Ahondando en esta idea, Martínez Gorriarán ha subrayado que el nuevo partido, registrado ya con el nombre provisional de "Unión, Progreso y Democrática", debe abarcar un "espectro amplio".

Según Martínez Gorriarán, en este partido deben poder "encontrar representación tanto personas con unas preferencias de tipo liberal como personas de la izquierda renovadora y, sobre todo, la gran mayoría social, que para unas cosas se identifica con posturas tradicionales de izquierdas y para otras, quizá, con posturas que se suelen entender que son más de derechas", ha señalado.

De hecho, para adherirse a la iniciativa no piden "currículos" y ni tan solo se exige romper con el partido del que se provenga, si bien todas las adhesiones deben ser "a título personal" y no en nombre de algún colectivo concreto, ha añadido Martínez Gorriarán.

El partido, que también promueve el filósofo Fernando Savater y que se presentará en Madrid el próximo 29 de septiembre, se dirigirá asimismo a aquellos ciudadanos "hartos de la confrontación estéril" entre PP y PSOE, que según Díez han "secuestrado" la política.

Díez, en rueda de prensa, ha recalcado que la nueva formación política "no nace para ser la escisión del PSOE ni del PSC", ni tampoco nace "para moderar al PSOE, al PSC o al PP", sino que se constituye porque "existe la demanda de un partido inequívocamente nacional, sin complejos, que apueste por la regeneración de la política y por las modificaciones necesarias en la Constitución".

La ex dirigente socialista ha alertado del "riesgo real" de que "España se rompa". "España se rompe si se rompe la cohesión y la igualdad de los ciudadanos", ha asegurado.

Preguntada por si, en pos de la "igualdad" entre los españoles, estaría dispuesta a finiquitar el concierto económico vasco, Díez ha advertido de que aún falta elaborar el programa del nuevo partido, pero ha avanzado que su plataforma propone "medidas de unidad fiscal" y está dispuesta a "hacer la revisión necesaria para garantizar la unidad fiscal". "En el estudio de la revisión de la Constitución que haremos, entraremos hasta donde sea necesario", ha asegurado.

Aplazados los contactos con C´s

La ex eurodiputada del PSOE dejado claro que, hasta que su nuevo partido político no se presente oficialmente, el 29 de septiembre, no se abrirán contactos oficiales con Ciutadans-Partido de la Ciudadanía (C's) para explorar vías de colaboración y convergencia.

En la rueda de prensa no ha asistido ningún miembro de la dirección de C's. En cambio, sí han estado presentes ex militantes de C's como Teresa Giménez Barbat, Clemente Polo o Almudena Semur, agrupados en la corriente Regeneración Democrática, escindida del partido tras su enfrentamiento con el presidente de Ciutadans, Albert Rivera.

Díez ha evitado polemizar sobre las escisiones registradas en el seno de C's y ha rechazado hacer "juicios personales" sobre Rivera. "Tengo montones de amigos en C's, en la dirección y en las bases, entre los que se quedaron y los que se fueron", ha asegurado. La ex dirigente socialista ha explicado que, a partir de que se constituya el nuevo partido, "se hablará" con la dirección de C's, un partido que "inspiró muchísima simpatía en toda España".

Díez ha asegurado: "Debemos hacer un esfuerzo por trabajar juntos de la mejor manera que podamos a partir del día 29". Según Díez, entre ambos proyectos hay "muchos puntos de convergencia", aunque "ya veremos en qué podemos trabajar juntos".

Esta tarde se constituirá formalmente, ya con doscientos adheridos, la agrupación territorial catalana de la Plataforma Pro, impulsora de la nueva formación y que cuenta con unos 2.800 seguidores en toda España.

Libertad Digital, 12-09-2007

lunes, 10 de septiembre de 2007

Pro y contra

Reconozco que me cuesta seguir con sosiego las declaraciones de los impulsores del nuevo partido político. Acaso, por eso, no puedo dejar de preguntarme: ¿Cuáles son las peores consecuencias que puede traer esta iniciativa política de Rosa Díez y compañía? Contesto de modo contundente y casi dogmático: Desaparición del leve tejido político de la sociedad civil, el nacimiento de un aborto político y la derrota del partido de la oposición en las próximas elecciones de marzo. Es difícil ser más pesimista, pero creo que este pronóstico tiene cierta base empírica y un poco de racionalidad.

Es evidente que ya ha desaparecido una iniciativa civil contra el terror. Sus bases civiles han sido transformadas en las rampas de lanzamiento de un nuevo partido político. El destrozo de las iniciativas políticas surgidas de la sociedad civil en el proceso de la lucha contra el terrorismo de ETA es irreparable; en efecto, una vez desaparecido el ámbito cívico de ¡Basta ya!, ahora le tocaría el turno, con su correspondiente e ineludible agonía, al Foro de Ermua. Ese proceso puede durar más o menos tiempo, pero no parece que pueda detenerse con facilidad. Ojalá me equivoque, pero la obstinación del presidente del Foro de Ermua por compatibilizar su presidencia con la pertenencia al nuevo partido por un lado, y la acritud de sus declaraciones contra el PP y algunos de sus compañeros de la Junta Directiva por otro, no parecen contribuir demasiado a detener ese proceso de enfrentamiento y ruptura entre los miembros del Foro de Emua.
Naturalmente, tampoco ese tono desabrido adoptado por Buesa ayuda a fomentar la relación más o menos civilizada y sensata que todo partido moderno debe estimular en las relaciones personales entre miembros de diferentes partidos políticos, pues que una cosa es tratar al competidor electoral como adversario político y otra muy distinta es estigmatizarlo como un enemigo irreconciliable. En todo caso, admito que el comportamiento de Buesa es aún empeorable, porque lo dicho por éste contra el PP reviste cierta finura, comparado con el ataque gratuito que Martínez Gorriarán ha lanzado contra San Gil y Abascal, políticos del PP en el País Vasco.
En todo caso, con estas declaraciones de Martínez Gorriarán y Buesa el nuevo partido parece estar antes enfrentándose al PP que al POSE, antes disputando el voto por el que lucha el PP que por el conquistado por el PSOE, antes, en fin, su izquierdismo los obliga a criticar, por encima de otras consideraciones nacionales y democráticas, al partido de Rajoy que al partido del Gobierno. Quizá sea una consecuencia indirecta, algo no premeditado, pero el nuevo partido ya muestra demasiadas señales que nos obligan a alertar a quienes creen que restará votos al PSOE. No, no, la presencia de la nueva fuerza política puede restarle al PP algo más que unos miles de votos. Quizá impida que gane por mayoría absoluta el PP. Con todo, eso no sería la peor de las consecuencias, sino que la nueva fuerza política habría nacido tan muerta que, después de las elecciones, desaparecería con más pena que gloria de la escena pública.
Ojalá me equivoque. Pero, a tenor de lo visto este fin de semana, me temo lo peor.

Agapito Maestre
Libertad Digital, 10-09-2007

domingo, 9 de septiembre de 2007

El PP vasco augura "poco recorrido" a UPD por los insultos de Gorriarán a Abascal


EL PARLAMENTARIO "ES UN REFERENTE EN LA LUCHA POR LA LIBERTAD"

El Partido Popular ha salido en defensa de Santiago Abascal después de que Carlos Martínez Gorriarán, portavoz de Basta Ya, le asociara con la extrema derecha en su blog. Carmelo Barrio ha advertido que "mal empieza el promotor de un nuevo partido" con declaraciones de este tipo antes de recomendarle que "reoriente dónde está problema" y no arremeta "contra una persona que simboliza los mejores valores". Para Alicia Sánchez Camacho, las críticas evidencian que UPD "tiene poco que aportar".

En declaraciones a la Cadena COPE, Carmelo Barrio se refirió a la información publicada este sábado en Libertad Digital que recogía las acusaciones de Martínez Gorriarán contra Santiago Abascal, de quien decía que "estaría mejor con Le Pen".

"Mal empieza el promotor de un nuevo partido haciendo una declaración de este tipo", ha apuntado el secretario general del PP vasco y compañero de Santiago Abascal, de quien ha dicho que "es un demócrata como la copa de un pino" y un referente "ejemplar" de la "lucha por la libertad" y la defensa del "cumplimiento de la ley".

Según Barrio, Gorriarán "tiene que reorientar dónde está el problema", "en qué parte el PSOE" y "no arremeter contra una persona que simboliza los mejores valores". "Si empieza por ahí poco recorrido tendrá su formación política", ha insistido.

Libertad Digital, 09-07-2007

sábado, 8 de septiembre de 2007

Martínez Gorriarán dice en su blog que Abascal estaría "mucho mejor con Le Pen"

El portavoz de Basta Ya y miembro de Plataforma Pro, embrión del partido de Díez y Savater, vincula en su blog personal al parlamentario vasco Santiago Abascal con la extrema derecha. Gorriarán afirma que Abascal, en Francia, "estaría mucho mejor con Le Pen". Y apostilla: "No creo que estuviera con Sarkozy". En declaraciones a Libertad Digital, el presidente de DENAES se ha mostrado "sorprendido" con este "ataque furibundo" y lo ha atribuido al "nerviosismo" de los impulsores del nuevo partido, quienes, en su opinión, "reniegan de España".

En el último artículo que Carlos Martínez Gorriarán publica en su blog personal, el portavoz de Basta Ya habla del Partido Popular, al que acusa de intentar "adaptarse a la marea y sacar algún beneficio" en materia territorial y lingüística. Casi al final del artículo, Gorriarán se centra en uno de los miembros del partido, el parlamentario vasco Santiago Abascal. "Basta con leer a Santiago Abascal para darse cuenta de que con gente así puedes encontrar mucho parentesco biográfico pero casi ninguno ideológico".

Continúa diciendo del parlamentario, al que califica de uno de los "más aguerridos muchachos" del PP, que "este chico estaría mucho mejor con Le Pen, añorando a Juana de Arco". "Desde luego, no creo que estuviera con Sarkozy", añade. Además, en el artículo se refiere irónicamente a la colaboración prestada por Abascal al colectivo del que Gorriarán es portavoz: "¡Otro que presume de servicios prestados a Basta Ya! Con haber tenido la décima parte, nos habríamos salido del mapa".

En declaraciones a Libertad Digital, Santiago Abascal ha respondido a Carlos Martínez Gorriarán aludiendo, precisamente, a la colaboración que ha mantenido con la plataforma cívica. El presidente de DENAES, tras mostrarse "bastante sorprendido" por el "ataque furibundo" del que es objeto en el blog, ha recordado que desde Basta Ya le han invitado con frecuencia a participar en actos o a viajar con su autobús. Por ello, ahora le asombra que los mismos que le solicitaban su presencia "se descuelgen" con esto.

Ataques parecidos, ha afirmado Abascal, "sólo se me han hecho desde Gara". El parlamentario se ha preguntado qué es "lo que le parece facha" a Gorriarán, si su presidencia de la Fundación de la Defensa de la Nación Española o su defensa de la enseña nacional. Si a él le identifican con Le Pen, "me pregunto con quién identificarán a Savater", ha manifestado Abascal, antes de recordar que el filósofo manifestó en el pasado que "se la suda" España.

Para Abascal, reacciones así son fruto del "nerviosismo" de quienes antes "han abanicado a Zapatero". En su opinión, los impulsores del nuevo partido UPD "reniegan de España" y "olvidan que la España democrática ha nacido de la España histórica".

Libertad Digital, 08-09-2007

viernes, 7 de septiembre de 2007

El PP vasco respeta a Buesa pero recuerda que "a Savater le importa un bledo España"

Respeto y sorpresa. Así han recibido en medios constitucionalistas del País Vasco la adhesión de Mikel Buesa al nuevo partido político Unidad, Progreso y Democracia (UPD), adelantada este jueves por Libertad Digital. La vicepresidenta del Foro Ermua confía en que Buesa renuncie a la presidencia de esta asociación si asume responsabilidades directivas en el nuevo partido político de Rosa Díez, Fernando Savater y Carlos Gorriarán. En el PP del País Vasco, reconocen su sorpresa porque "a Savater le importa un bledo España, mientras Buesa ha acreditado de sobra su defensa de la unidad constitucional de España", dijo este viernes a LD el diputado regional y presidente de Denaes Santiago Abascal.

El reconocimiento del liderazgo de Mikel Buesa en los tiempos difíciles de la defensa de la libertad, la Constitución y la unidad de España en el País Vasco predomina en las primeras reacciones a su decisión de unirse al nuevo partido Unidad, Progreso y Democracia (UPD).

No obstante, su salto a la política dirigente del nuevo partido ha causado también sorpresa en medios constitucionalistas del País Vasco.

La vicepresidenta del Foro Ermua, Inmaculada Castilla de Cortázar, ha manifestado en COPE su "respeto por la decisión de Mikel" y ha dicho que confía en que "dependiendo de su grado de implicación" en el nuevo partido, el hoy presidente del Foro "asuma que debe renunciar a dirigirlo".

Inma Castilla ha hecho votos, además, "por que el proyecto político que va a nacer contribuya a la regeneración de las filas socialistas".

"El Foro Ermua va a ser siempre lo que ha sido: una organización suprapartidista e independiente –indicó–, por lo que si el grado de implicación de Mikel Buesa perjudicara esa independencia, evidentemente plantearíamos la incompatibilidad entre la Presidencia del Foro y sus responsabilidades o representatividad en el partido", que, según apuntó, "todavía es un proyecto".

García de Cortázar reiteró que el Foro Ermua "siempre" ha destacado por su "independencia diciendo lo mismo gobierne quien gobierne" y, por esta razón, "no puede permitir que ésta se lesione porque algún miembro relevante adquiera responsabilidad de liderazgo de una opción concreta".

Por todo ello, y porque "la independencia del Foro es esencial", la vicepresidenta del citado colectivo cívico aseguró que velarán "para que no haya la menor incompatibilidad".

En este sentido, quiso dejar claro que la decisión de Mikel Buesa de apoyar la formación Unión, Progreso y Democracia (UPD) es "estrictamente personal" y que esta posición "en absoluto afecta a la posición institucional" del Foro de Ermua.

Y es que, según apuntó, el objetivo de cara a las próximas elecciones de la plataforma cívica es "desalojar" del poder al PSOE que, por contentar las aspiraciones nacionalistas, se ha implicado en una estúpida negociación con ETA mintiendo reiteradamente a los españoles y ha roto el pacto antiterrorista que había dado lugar a la política antiterrorista más decente, democrática y eficaz de la historia de España".

Desde el PP vasco, la respuesta al paso dado por Buesa es de "respeto y reconocimiento", pero también de "cierta sorpresa", según indicó este viernes, en declaraciones a Libertad Digital, el diputado y presidente de la Fundación para la Defensa de la Nación Española (DENAES), Santiago Abascal.

"Ante todo, mi respeto y mi admiración personal e intelectual por Mikel Buesa, que tanto ha hecho por la libertad y la unidad de este país", dijo Abascal.

"Por otro lado, su decisión me sorprende, porque no acabo de ver qué tiene que ver Mikel Buesa con Fernando Savater. A Savater le importa un bledo España, mientras que Buesa es uno de sus defensores más lúcidos", los ha comparado Abascal.

El diputado popular observa que "a Mikel Buesa no se le habría ocurrido decir, como acaba de hacer Savater, que sería posible a medio plazo aliviar las condenas a asesinos de ETA".

Libertad Digital, 07-09-2007

La izquierda democrática no está desamparada

EDITORIAL

"La voz de Díez representa el sentir de cientos de miles de votantes socialistas, que asisten boquiabiertos e impotentes a la deriva radical e irresponsable de un Gobierno nefasto."

Dos son las cuentas pendientes de la izquierda española con la democracia. En primer lugar, el llamado “patriotismo de partido”, un concepto arcaico y fascistoide, y por ende liberticida, que hoy en día sólo sostienen los nostálgicos del Muro. Junto a él, la aceptación de la igualdad ante la ley, un principio inherente al Estado de Derecho hacia el que no pocos socialistas manifiestan un mal disimulado desprecio.

En este contexto, la creación de Unidad, Progreso y Democracia (UPD), el nuevo partido liderado entre otros por la ex militante socialista Rosa Díez, cuya trayectoria no ha sido siempre todo lo coherente que cabría esperar –aún no ha explicado su ausencia de la triste votación sobre ETA celebrada el pasado mes de octubre en el Parlamento Europeo- constituye una novedad positiva en el panorama político español. Ante el escándalo de un Partido Socialista entregado a los postulados de la izquierda más reaccionaria, la iniciativa de Díez podría suponer un factor de democratización que contrarrestara los delirios nihilistas del actual líder del PSOE.

Sin embargo, son varios los peligros que acechan el loable esfuerzo de esta tenaz política vasca. Para empezar, Díez debe precaverse contra la afición al “vedettismo” de algunas de las personalidades que apoyan su nuevo partido. Nos referimos al siempre sibilino y nunca confiable Fernando Savater, experto en el trazado de falaces equidistancias que sólo revelan una profunda amoralidad. A estas alturas, sólo un incauto confundiría el vedettismo del profesor de Filosofía con la independencia intelectual.

Además de cuidarse de oportunistas y bribones, UPD, cuya plataforma a favor de la igualdad entre todos los españoles y en contra del nacionalismo excluyente concuerda plenamente con algunos de los principios de la tradición liberal, debería abandonar los postulados más radicales del progresismo español, tales como la ira anticlerical y el intervencionismo. En principio, nada impide que el nuevo partido lleve a cabo en España el proceso de modernización realizado por la izquierda democrática en otros países occidentales, y de la que Rodríguez Zapatero y los suyos están más lejos cada día.

Por último, cabe pedirle a Rosa Díez que evite la tentación populista, el fácil y necio “contra todos” que sólo aporta confusión y que a menudo deviene amarga decepción tras el entusiasmo inicial de los desencantados con los partidos establecidos.

Pese a éstas y otras precauciones, lo cierto es que la voz de Díez representa el sentir de muchos cientos de miles de votantes socialistas, que asisten boquiabiertos e impotentes a la deriva radical e irresponsable de un Gobierno nefasto. La ocasión la pintan calva.

Libertad Digital, 06-09-2007

jueves, 6 de septiembre de 2007

"Savater, la justicia es nuestro único alivio"

TRAS HABLAR EL IMPULSOR DEL PARTIDO DE ROSA DÍEZ DE ALIVIAR CONDENAS

Alcaraz, presidente de la AVT, respondió este jueves a las palabras de Fernando Savater, uno de los promotores del nuevo partido de Rosa Díez, que afirmaba en El Mundo que si ETA deja las armas, sería posible "a medio plazo, quizá, aliviar las condenas" de los terroristas. Alcaraz recuerda al profesor y filósofo que para las víctimas "la justicia es nuestro único alivio" y afirma que todavía está esperando "una rectificación" por haber calificado a las víctimas "como una mezcla del cobrador del frac y la monja de las llagas".

El diario El Mundo publica este jueves una entrevista con Fernando Savater, uno de los impulsores del nuevo partido político en el que se va a integrar Rosa Díez. En ella, el profesor y filósofo que si la organización terrorista ETA abandona las armas, sería posible "a medio plazo, quizá, aliviar las condenas" de los terroristas.

El presidente de la Asociación Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, remitió esta tarde una carta a Libertad Digital en la que responde a las palabras de Savater y que a continuación se reproduce integramente:

"Savater, la justicia es nuestro único alivio:

Aliviar sus condenas, estas son las palabras pronunciadas por Savater respecto a un futuro trato hacia los terroristas. Palabras que son compartidas por más de un político de turno del actual Gobierno. Y mientras, en Francia, se aplica la cadena perpetua. ¿Qué alivio podemos tener las víctimas del terrorismo si por la generosidad de individuos como Savater nos cruzamos por la calle con los asesinos de nuestros seres queridos? Qué más da lo que suframos las víctimas del terrorismo, eso es lo que evidencia en sus palabras.

Qué triste y desolador es escuchar, especialmente en estos tiempos que corren, propuestas que sólo ahondan más en las heridas abiertas por el terrorismo y el entorno que lo ampara. Qué peligroso es lanzar este tipo de mensajes a los asesinos, ya que les estamos diciendo que los crímenes, cuando se ejecutan en colectividad y amparados en un proyecto político, tienen un trato preferente, con beneficios penitenciarios.

Alivio es lo que necesitamos la mayoría de las víctimas del terrorismo al saber que la justicia es implacable contra los terroristas y sus proyectos. Alivio sentiríamos si no estuviésemos sometidos a un Gobierno que prefiere utilizarnos como moneda de cambio, renunciando a la justicia y a la dignidad que defendemos a las víctimas. Alivio siento yo cuando las palabras de Savater no son respaldadas por la mayoría de la sociedad española, que nunca van a premiar a quienes, por un motivo u otro, dejan de matar. La Justicia es nuestro único alivio.

Por cierto, aún estoy esperando una rectificación del señor Savater tras sus declaraciones de hace unos meses, cuando se refería a las víctimas como una mezcla del cobrador del frac y la monja de las llagas".

Libertad Digital, 06-09-2007

miércoles, 5 de septiembre de 2007

La tercera fuerza

"Destruirles el chiringuito a Rosa Díez y Fernando Savater es lo más fácil del mundo. Lo podemos hacer sin despeinarnos. Bien, adelante, hagámoslo. Pero seamos conscientes de que será la última vez. Porque la próxima ya no quedarán chiringuitos nacionales."

Estoy dispuesto a admitir que defendiendo la urgencia imperiosa de que nazca un tercer partido nacional, vivo en el error. Pues de sobra sé que para tener la razón no basta con estar en minoría. No obstante, permítase que ponga una única condición antes de arrodillarme en el ágora, confesar mi yerro y entonar el mea culpa. Una condición que, por lo demás, debería sustentar el edificio argumental de los que postulan la tesis contraria.

Y es que, en buena lógica cartesiana, quienes consideren perentorio forzar un aborto quirúrgico antes de que nazca esa criatura, deberían celebrar lo que nos ha ocurrido durante los últimos treinta años. Felicitar, primero, a los constituyentes por la clarividencia histórica que demostraron al redactar el Título VIII de la Constitución. Homenajear, después, a los cráneos privilegiados de UCD y del PSOE que pergeñaron la Ley Electoral. Y, por último, gritar un ¡vivan los novios! cuando, dentro de medio año, Zapatero o Rajoy, que tanto da, desfilen del bracete de la Esquerra, el PNV o CiU, camino de perder –por enésima vez– el virgo patriótico en el altar del posibilismo.

Me rasgaré las vestiduras antes de darme los tres golpes de rigor en el pecho, sí, pero antes quiero que Pangloss proclame que vivimos en el mejor de los mundos posibles. Ese es mi único requisito previo a materializar un sincero propósito de enmienda. Deseo oír que, hace un cuarto de siglo, no nos equivocamos al diseñar un trípode que sostuviera las mayorías parlamentarias, basándolo en la premisa de que los nacionalistas moderados, valga el oxímoron, se mantendrían leales al pacto constitucional. Ruego, pues, que se me convenza de que el artículo 150.2 de la Carta Magna, ese inmenso coladero por el que está desapareciendo la soberanía nacional a borbotones, hubiese provocado idéntica anorexia terminal del Estado caso de existir un partido-bisagra de ámbito nacional. No pido nada más, apenas eso.

Destruirles el chiringuito a Rosa Díez y Fernando Savater es lo más fácil del mundo. Lo podemos hacer sin despeinarnos. Bien, adelante, hagámoslo. Pero seamos conscientes de que será la última vez. Porque la próxima ya no quedarán chiringuitos nacionales para nadie. Ni para esa pequeña facción de la izquierda decente que acaba de dar un paso adelante que puede ser al vacío. Ni para lo que reste del Partido Socialista cuando se consume el cambio de régimen y la nueva confederación no tenga marcha atrás. Ni tampoco para el Partido Popular de las Dos Castillas y Poco Más, que también en eso terminará.

Ah, claro, lo olvidaba: otrosí me caeré del caballo –de cabeza y sin casco– si alguien me persuade de que don Mariano Rajoy ya tiene ganadas las elecciones por mayoría absoluta, y esos cuatro gatos de ¡Basta ya! vienen para hurtarle un triunfo cósmico.

José García Domínguez es uno de los autores del blog Heterodoxias.net.

José García Domínguez
Libertad Digital, septiembre 2007

El nuevo partido y el fin de la sociedad civil

"No es de recibo democrático servirse de una iniciativa civil para convertirla en una plataforma política; mientras haya un solo afiliado a esta asociación que se niegue a esa transformación."

Una vez celebrado la aparición del nuevo partido político de Díez y Savater, llega el tiempo de la crítica política con la siguiente pregunta: ¿A quién perjudicará electoralmente la nueva agencia política? Si tenemos como punto de referencia lo sucedido en Cataluña con Ciudadanos, es obvio que el primer perjudicado será el PP. Por eso, el partido de Rajoy tendrá que tomar la iniciativa ya o el partido de Rosa Díez le quitará votos en las elecciones generales. El PP debería haber aprendido de la experiencia de Ciudadanos de Cataluña. Escrito lo dejé aquí mucho antes de las catalanas, incluso hubo gente de este periódico que me afeó mi análisis, pero cualquier persona atenta a la realidad política podía haberlo vaticinado… Y así sucedió, pues que de los tres diputados que sacó Ciudadanos, seguramente, dos y parte del otro tenían su origen en votantes del PP. No era difícil preverlo, pues que hasta el cabeza de cártel de Ciudadanos era un militante del PP de Cataluña.

También en esta ocasión podría suceder algo parecido. Desde el día que dio la rueda de prensa Rosa Díez hasta hoy, han pasado algunas cosas que me llevan a sospechar que, otra vez, el PP podría pagar los gastos del partido, que ha surgido de una mínima escisión del PSOE por un lado, más la “reconversión” de una iniciativa ciudadana en una plataforma partidista por otro. Esta reconversión o, dicho en castizo, movida política no puedo dejar de verla con preocupación, porque se mire desde donde se mire hay una utilización de una organización civil, Basta ya, que junto a la AVT y el Foro de Ermua eran lo único saneado de nuestra endeble democracia, al menos simbólicamente, para fines partidistas. No parece una buena señal que desaparezcan instituciones ejemplares que, quizá por pura casualidad, ha dado un sistema democrático más putrefacto que el “Estado salvaje” –¿o es que acaso no es salvaje un Estado cuyo poder judicial y legislativo están al servicio del Gobierno?– que lo mantiene.

No veo con buenos ojos que sea una asociación civil la base del nuevo partido. Basta ya, como El Foro de Ermua y la AVT, representaba lo más dinámico y desinteresado, lo más democrático y transparente del tejido social y político de un sistema democrático que hace agua por todas partes. Pero su utilización, o mejor, la manipulación que han llevado a cabo algunos de sus miembros para crear un partido político dista mucho de ser una operación democrática transparente. Por supuesto, es legal, pero no es de recibo democrático servirse de una iniciativa civil para convertirla en una plataforma política; mientras haya un solo afiliado a esta asociación que se niegue a esa transformación, y me consta que hay más de uno, no es legítima esta utilización.

Por la misma razón, tampoco estaría bien visto que, por ejemplo, miembros directivos del Foro de Ermua se pasasen a la nueva formación política. Por muchas explicaciones que se dieran, no dejaríamos de sospechar que se ha utilizado una iniciativa civil para un fin estrictamente partidista. Por ejemplo, aunque estaría en su derecho, no sería razonable ni de buen gusto estético que Mikel Buesa, que sucedió en la presidencia del Foro de Ermua al insobornable Vidal de Nicolás, se pasase al partidito de Rosa Díez, la antigua consejera del Gobierno Vasco, que se querelló contra el filósofo y humorista español, Mingote, porque hizo reír a los españoles con el lema de Díez: “Ven y cuéntalo”.

La creación del nuevo partido político tiene su mérito y, además, trae un poco de aire fresco al putrefacto ambiente político de España, pero, nadie en su sano juicio político, debe olvidar los males que trae su creación; especialmente al PP, porque, primero, mantiene en lo fundamental el mismo ideario del PP, o sea, repite un mensaje para restarle votos a la única alternativa plausible y racional al nefasto gobierno de Rodríguez Zapatero.

Segundo, el nuevo partido busca a sus nuevos dirigentes entre las filas de las organizaciones civiles, que tienen la sagrada misión de dinamizar un estático sistema democrático, cuando no en el seno del propio PP como ya ha pasado con un parlamentario del PP en el País Vasco, que ha pedido la baja en el Partido de Rajoy para entrar en el de Rosa Díez. Y, tercero y clave, porque el nuevo partido no tiene tiempo ni empaque intelectual suficiente para torcerle el brazo a un partido político, el PSOE, que ha basado su poderío en el sectarismo y la contrailustración, en el ataque a la nación española desde las instituciones de la propia nación, y, sobre todo, en el analfabetismo político de sus votantes.

Agapito Maestre

La tercera España

Los desencantos ideológicos de finales del siglo XX nos han dejado desorientados a principios del XXI. ¿Por qué una ideología es más digna de aprecio que otra? ¿Existe un criterio para determinar la superioridad de una ideología sobre otra? ¿Cómo orientarse?

¿Por qué es más progresista ser nacionalista que centralista? ¿Por qué se ha de ser una cosa u otra? ¿Quién decide, y cómo lo determina, por qué es de fachas ser respetuosos con la bandera constitucional española y de demócratas sacralizar la ikurriña o la senyera? ¿Por qué el pacto de gobierno en el País Vasco del filocomunista Javier Madrazo con los clérigos nacionalistas del PNV es loable, pero intolerable la sola idea de que PP e IU colaboren juntos en el Gobierno de España? ¿Por qué la izquierda española ha considerado al Chile de Pinochet una dictadura intolerable y a la Cuba de Fidel Castro un país hermano al que se debe ayudar para que su población no sufra? ¿Por qué se considera a la asignatura Educación para la Ciudadanía un sistema de adoctrinamiento y a la vez se exige que se dé religión y se evalúe su contenido?

Las dudas se amontonan y las ideologías nos confunden. Lo único cierto es que no nos podemos fiar de los parámetros ideológicos de izquierdas y derechas, ni de sus formas de hacer política, porque ni esos parámetros ni quienes los llevan hoy a cabo se ajustan a criterios coherentes.

Nunca fue tan incierto orientarte en semejante compadreo: el socialista Pascual Maragall pide un Estado federal asimétrico y el Partido Popular nivelar, a través de la Caja Única, el Estado de las Autonomías. La izquierda catalana exige una oficina fiscal propia y la derecha española denuncia que se quiera romper la igualdad fiscal entre los españoles. Un mundo al revés. Yo creía que la izquierda buscaba la igualdad y la derecha beneficios fiscales…

Tendencias reaccionarias, progreso y formas cívicas de hacer política

Es evidente que tanto la mecánica parlamentaria como los partidos y sus ideologías han dejado de ser operativos por falta de mantenimiento. Desde el final de la II Guerra Mundial, los ajustes han sido mínimos y la acumulación de intereses burocráticos propios del poder a secas, excesivos. Es preciso regresar al pensamiento ilustrado para recuperar de nuevo la idea de progreso, como, en un artículo extraordinario, explicaba Fernando Savater en las páginas del El País el pasado 4 de agosto ("Regreso al progreso"). Y es preciso hacerlo ataviados con el espíritu del librepensamiento, porque el propio concepto de progreso ilustrado, como hijo de su tiempo, no está a salvo de su paso. Y es preciso hacerlo para poder orientarnos con certeza sin que los profesionales de la política nos vendan gato por liebre. El ciudadano sólo puede elegir correctamente si dispone de la información suficiente y el criterio para utilizarla. Atendamos a lo que escribía Savater:
Será progreso cuanto favorezca un modelo de organización social en el que mayor número de personas alcancen más efectivas cuotas de libertad: es decir, son progresistas quienes combaten los mecanismos esclavizadores de la miseria, la ignorancia y la supresión autoritaria de procedimientos democráticos. Hablando el lenguaje que hoy resulta más próximo e inteligible, la sociedad progresa cuando amplía y consolida las capacidades de la ciudadanía. Ser progresista es no resignarse ni conformarse con las desigualdades de libertad que hoy existen, sino tratar de superarlas y abolirlas. Y es reaccionario cuanto perpetua o reinventa privilegios sociales, descarta los procedimientos democráticos en nombre de mayor justicia o mayor libertad de comercio, propala mitologías colectivas como si fuesen verdades científicas, etcétera...

Con esta sola apreciación, las coartadas para el contrabando ideológico, vengan de la izquierda, de la derecha o del nacionalismo, se hacen insostenibles. Por ejemplo, la declaración del catalán como lengua propia para excluir al resto como impropias, sean o no constitucionales, está basada en los "derechos históricos", o sea, fundamentada en aquellos predemocráticos privilegios del Antiguo Régimen abolidos por la Revolución Francesa. Ese borrón y cuenta nueva es ahora revisado para, así, recuperar mecanismos políticos propios de la aristocracia. De dar validez a ese fundamento, nadie podría oponerse sin contradecirse a que la Iglesia, los duques y los marqueses reivindiquen las propiedades históricas que la historia y las leyes hace tiempo desamortizaron.

Añado al eje progresista/reaccionario de Savater la fuerza motriz que lo mueve, la forma de ejercer la política. Si en los contenidos izquierdas y derechas intercambian papeles sin más criterio que el simple pragmatismo, en "las formas" viven en constante concubinato. Unos y otros procuran por cualquier medio conservar el poder, y, si no se tiene, alcanzarlo por los mismos maquiavélicos atajos. Me repito (El Mundo, 4-III-2007, "Defensa de la política"):
La política se ha llenado de individuos que se reconocen y se promocionan mutuamente con una simple mirada, es la mirada del poder.

Frente a éstos, están en peligro de extinción aquellos otros que, además de querer ejercer el poder, necesitan tener una disculpa ética para alcanzarlo y amoldarse a unas formas de ejercerlo honestas. Están en desventaja. Para los primeros, lo importante es el fin, o sea el poder a secas, no los medios; para los segundos, no todo vale. Éstos tienen ideales y principios; los primeros, sólo ambición.

En esa primacía de los medios, los principios y las normas se violentan con el objeto de adaptarlos a las coyunturas, los discursos se eligen a la carta. Ahora toca exigir responsabilidades porque es el rival quien pierde, o esgrimir justificaciones porque el corrupto es un compañero de partido. Siempre sonrisas interesadas, codazos de terciopelo, navajadas previas como respuesta paranoica a la cultura de la desconfianza. Ni rastro de lealtad, de coherencia, de objetividad ante las reglas no escritas. Un vacío inmenso para el bien común.

Restaurar o inventar la honestidad en los pactos contractuales y ejercerlos con formas alejadas del ventajismo se impone como valor imprescindible para que la ciudadanía pueda volver a confiar en la política y desaparezcan de ésta todos los que actualmente la utilizan como un medio de poder. Desgraciadamente, hoy han ido abandonando la política todos los que podían aportar algo al bien común, mientras ingresan en ella quienes buscan unas ventajas que nunca les brindaría la actividad laboral. Para ser más claros: hoy, la política es lo contrario de lo que debería ser. Si tienen alguna duda, pregúntenle a Pepiño Blanco.

La idea de "progreso" y las "formas cívicas" de hacer política habrían de ser una referencia insalvable contra los contenidos reaccionarios, y su síntesis la atmósfera transparente de la política.

Las ideologías liberal y de izquierdas no abarcan la complejidad del mundo por sí solas

Pero las ideologías no sólo se han desfigurado, también han perdido capacidad de comprender y abordar la complejidad del mundo actual. Por eso las dos grandes protagonistas del siglo XX, las de izquierdas y las liberales, ya no representan por sí mismas la mayor parte de los intereses y antagonismos que se dan en sociedades tan complejas como las del bienestar del siglo XXI.

Digámoslo de entrada: ni una ni otra podrían resolver por sí solas los grandes problemas de la humanidad. Si es que alguna vez pudieron hacerlo. Sin embargo, la simplicidad impuesta por su rivalidad en los últimos cien años ha dado forma a moldes intelectuales y políticos que hacen difícil pensar las cosas fuera de esos dos parámetros. Aunque de diferente manera. Por razones difíciles de comprender, aunque fáciles de explicar, la izquierda se ha considerado a sí misma moralmente superior a la ideología liberal. La intelectualidad ha tenido mucho que ver con ello. La ideología liberal, a su vez, se ha considerado a sí misma la garante de la libertad, al confundir el derecho a la propiedad con la libertad misma.

Una y otra, sin embargo, siguen siendo válidas; no así los subproductos ideológicos nacidos de cada una de ellas: el comunismo, en el caso de la izquierda, y el capitalismo darwinista, en el del liberalismo.

Esa superioridad moral de la izquierda ha monopolizado la idea de progreso, de ilustración, de justicia social, y de la misma libertad, entendida como fruto de la igualdad de oportunidades. Todo un despropósito, a juzgar por las huellas dejadas en su práctica comunista. Esta perversión ha sido y es posible por la inclinación, muy humana, de creer en las palabras. La marca de la tribu suele imponerse sobre la razón, y si la marca tiene solera el caparazón se vuelve tan duro que quienes se refugian en él es muy difícil que lo cuestionen. Hoy, en España, haga lo que haga, el PSOE tiene garantizado un 27% del electorado, y el PP un 24.

Ni un solo país gobernado por el comunismo ha respetado la idea ilustrada de progreso, de la cual nació aquél y por la cual justificaba su praxis. Ni un solo país gobernado por el comunismo ha respetado la libertad de pensamiento, ni la de expresión, ni la libertad política; y todo a costa de nada: el fracaso de sus planes económicos ha sumido en una igualitaria miseria a todos los que lo han padecido. Y lo peor, ha perseguido, encarcelado, humillado, esclavizado y eliminado a millones de personas. Un insoportable sufrimiento en nombre de ideales hermosos.

Con la retransmisión en directo de la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, se dejaba constancia empírica del fracaso histórico de esta ideología. El comunismo había quedado desenmascarado definitivamente; y sin embargo se negó a reconocerlo. Imbuido de no se sabe qué derecho de pernada moral, ha enterrado todo el lastre histórico que lo desautorizaba y se ha replicado en cualquier reivindicación nueva nacida de la existencia misma del propio Estado Democrático de Derecho, como el feminismo, el ecologismo, el indigenismo, la diversidad sexual, etcétera, pero ahora ya definitivamente disuelto tras el concepto general de "Izquierdas".

El control del poder por parte del comunismo solía venir precedido de buenas intenciones, pero a medida que se aposentaba en él y extendía su influencia a todos los estamentos sociales se convertía en totalitario.

Al contrario que el capitalismo: de la explotación laboral inhumana de sus inicios se fue adaptando a las presiones político-liberales de los Estados democráticos y a las sociales que los sindicatos obreros imponían, para acabar aceptando buena parte de la filosofía social de la izquierda (seguridad social pública y educación universal, seguro obrero, derecho al paro, jubilación garantizada, etcétera). Nunca cedió: toda conquista social fue arrancada a su pesar. Por eso en el Segundo y Tercer mundos, históricamente menos presionado por organizaciones de izquierdas, monopoliza mercados, esquilma materias primas, impone aranceles agrícolas en plena globalización e impide que sus productos agrarios sufran competencia, sin tener en cuenta el principio de reciprocidad.

Por el contrario, el pacto económico y la riqueza semicompartida en el Primer Mundo ha convertido en cómplices de sus métodos de producción a la mayoría social, aunque a la vez malgasta energía, contamina con desmesura, consume de forma no sostenible y, con las deslocalizaciones de los últimos tiempos, reduce los derechos laborales que tanto sufrimiento han costado a varias generaciones de trabajadores. No es nada extraño a su naturaleza: está en su esencia escatimar beneficios en cuanto las reglas del mercado laboral le son favorables.

El capitalismo tampoco ha respetado la idea de progreso, porque la entiende como una espiral constante e infinita de producción y explotación de recursos materiales, sin tener en cuenta la finitud del espacio y del tiempo, al menos para la medida de nuestras vidas y de las de las generaciones que nos son más próximas y consideramos propias.

En cualquier caso, el pulso entre uno y otro sistema se resolvió con el fin de la Guerra Fría a favor del capitalismo, al derrotar éste económicamente al comunismo. Sin embargo, la izquierda, al menos en España, sigue atribuyéndose la superioridad moral sobre el capitalismo, y éste, a pesar de haberse adaptado a muchas conquistas progresistas de la izquierda, sigue siendo presentando como el sistema más reaccionario del mundo.

¿Por qué estas paradojas? Especulemos: el espíritu del comunismo nació de un afán de justicia social; el del capitalismo, de la avaricia humana. El primero confió en la bondad de la naturaleza humana, el segundo alimentó su egoísmo. Paradójicamente, el egoísmo en la propiedad y la producción puede activar mecanismos de ambición y competencia que conduzcan a un mejor y mayor servicio para asegurar sus ganancias, y éstas, a su vez, llegar a muchas personas, mientras que la bondad, el altruismo y todas las virtudes buenistas del comunismo desactivan los mecanismos de la avaricia pero, por lo mismo, acaban con la riqueza. En ese camino, el primero se convirtió en dogmático y el segundo en pragmático.

El comunismo se justificó en sus principios morales de igualdad aunque fuera a costa de desactivar la creación de riqueza, mientras que el capitalismo renunció a parte de sus desmesurados beneficios: era más inteligente que un mayor número de ciudadanos tuviera capacidad económica, para que la rueda del sistema avanzara, que atrincherarse en beneficios obscenos que acabaran alentando revueltas sociales y revoluciones comunistas. He aquí la visión pragmática del capitalismo.

Paradójicamente, el triunfo del sistema liberal sobre el comunismo se ha realizado a costa de la progresiva asunción de principios morales de la izquierda, pragmatismo que pone de manifiesto que ha renunciado (¿?) a su naturaleza más depredadora para ser y seguir existiendo, mientras que la izquierda, acosada por la evidencia de su fracaso, ha renunciado a ser... para afirmarse en el seno del liberalismo a través de su huella social.

La combinación sincrética de ambos sistemas desembocó en un espacio de centroizquierda y ha tenido su éxito mayor en las socialdemocracias europeas, al compaginar la igualdad económica de la izquierda, la propiedad privada del capitalismo y la libertad política del liberalismo. El resultado han sido sociedades más ricas, justas y libres.

El espíritu reaccionario del XIX: el nacionalismo

Con ello no salvamos todos los escollos, sólo los más groseros. Como una maldición histórica, desde finales del siglo XIX se han sumado a los sectarismos estrictamente ideológicos los nacionalismos, esa especie de pseudoideología y pseudorreligión que ha pervertido aún más las formas, los contenidos y los fines de las ideologías.

Hoy, en España la obsesión por recuperar o inventar señas de identidad ha infectado por igual a izquierdas y derechas, y de ahí se han pervertido medios y fines de ambas. En ellos se concretan las tendencias más reaccionarias y mejor camufladas de la historia: manipular el pasado para secuestrar el presente, utilizar el territorio y las colectividades como fundamento de legitimidad allí donde se había conseguido universalizar la ley, relegar los derechos individuales del ciudadano y sacralizar los entes colectivos contrarios al bien común y a las reglas constitucionales establecidas, desenterrar "derechos históricos" abolidos definitivamente por los Estados Democráticos de Derecho, etcétera. Y todo para excluir en nombre de la construcción nacional.

En sólo 25 años, la aspiración por universalizar derechos y deberes, como el sistema único de sanidad pública, la educación universal y gratuita, la unidad de mercado, la lengua común, la unidad de la Agencia Tributaria, la igualdad de todos los españoles ante la ley, ha sido desprestigiada y convertida en sospechosa; y, por supuesto, sustituida por la superstición cantonalista más reaccionaria e inconsciente desde los reinos de taifas. Incluso la palabra España o la selección nacional de fútbol son combatidas con saña por ser símbolos constitucionales de la unidad de todos los españoles. En una palabra, han logrado que el Estado más antiguo de Europa se avergüence de serlo.

De pronto, tomas conciencia de que exponer lo sensato resulta violento y de que ocupa su lugar una liturgia de supersticiones nacionalistas románticas, todas ellas perfectamente inútiles, salvo por su capacidad excepcional para generar resentimiento. Los ejemplos son infinitos y casi siempre ridículos, pero no por eso se ven como tal. Es tanta ofuscación la suya en pro de la construcción nacional, que llegan a dar cobertura informativa a la noticia del derribo del último toro de Osborne en medio de un caos ferroviario, aéreo y eléctrico. O convierten el suicidio de Xirinacs en referencia ética de la lucha por la independencia. Ésa es la Cataluña empecinada en sus delirios de pueblo elegido, la que ocupa todas las instituciones locales y empieza a intoxicar a las del resto de España.

El legítimo derecho de las partes a ser frente al todo se ha convertido en un salvoconducto destructivo contra éste. Es tarea de una generación plantarse, levantar la cabeza y sacudirse de encima esta estúpida huida hacia ninguna parte.

Izquierda liberal: la Tercera España

Decíamos hace un instante: ¿por qué seguir sosteniendo la existencia de partidos de izquierdas y liberales? Y le dábamos sentido no sólo porque es un imperativo democrático la diversidad ideológica, sino porque su proceso dialéctico puede ser la solución para muchos problemas enquistados históricamente. Viene de largo; decía Pablo Iglesias: "Quienes contraponen liberalismo y socialismo, o no conocen el primero o no saben los verdaderos objetivos del segundo".

Si aplicamos esta filosofía a la España actual, podría ser una oportunidad para superar el sectarismo de ambas Españas y, de paso, sintetizarlas en una sincrética Tercera España llena de contrastes, pero ninguno excluyente. Tarea ciclópea, porque la dificultad no está en diseñar nuevos fines o abrir caminos para alcanzarlos, sino en convivir con hábitos históricos incapaces de salir de ese laberinto de trincheras.

Y es que la derecha española es muy liberal en economía, pero su liberalismo político sólo es coyuntural y su liberalismo moral, nulo. El progreso entendido como el horizonte de libertad que habíamos definido antes es sistemáticamente combatido por el tradicionalismo católico más rancio. Da lo mismo que sean los derechos de los homosexuales, el derecho a una muerte digna, la investigación con células madre, el control de la natalidad, la educación para la ciudadanía, el aborto, la autonomía personal en las costumbres sexuales, la utilización de los impuestos como instrumento social para una mayor igualdad de oportunidades materiales: todo, todo lo que ponga en cuestión la moral vaticana y los privilegios de la derecha más retrógrada es sistemáticamente combatido. En esa mentalidad no hay "progreso" democrático, sólo vetusta voluntad reaccionaria. Por el contrario, la poca o nula capacidad liberal de la izquierda en economía se compensa con una mentalidad abierta en el liberalismo moral.

Compaginar el liberalismo moral y la justicia distributiva de la izquierda con la capacidad productiva y la libertad individual del liberalismo serían pilares básicos de esa Tercera España. Y el proyecto político para llevarlo a cabo bien podría ser liderado por Rosa Díez en un partido único para toda España nacido de la fusión y disolución de Ciudadanos, Plataforma Pro y cualesquiera otros grupos que compartan la idea de progreso precisada por Fernando Savater.


ANTONIO ROBLES, vocal secretario del Grupo Parlamentario de Ciutadans en el Parlamento autonómico catalán.

antoniorobles1789@hotmail.com

Izquierda Liberal

Socialistas, 2 - PP, 1

Finalmente, los montes parieron un ratón gordote y mofletudo, con bigotazos y larga cola: otro partido socialista, más socialista que el socialista pero con un programa en muchos puntos sospechosamente parecido al del PP, como observa Gotzone Mora, quien, sin embargo, continúa en su partido de siempre, el PSOE, para asombro de propios y extraños. No se entiende que alguien diga que el PP tiene razón y siga siendo militante socialista. Ella sabrá.

Cuando escribo estas líneas, la nueva tendencia no tiene nombre institucional: ha pasado, en unos días, de ser el partido de Savater a ser el partido de Rosa Díez. Y, mal que le pese al hombre, vistos sus esfuerzos, no es el partido de Martínez Gorriarán.

Dice Savater: "No es el partido de Rosa Díez, ni el mío ni el de nadie. El papel de Rosa, igual que el mío, es servir de banderín de enganche que oriente hacia dónde vamos a ir". Con nombre o sin él, en espera de bautismo, supongo que en Moncloa deben de estar frotándose las manos: por un lado, don Manuel Fraga, a quien siempre le interesaron más los éxitos que los contenidos, gallardoneando y, por tanto, haciendo campaña contra Rajoy; por otro, el Nuevo Partido, provisionalmente NP, abocado a recoger esos votos que, de no ir al PSOE, irían al PP si no fuera por este salvavidas de aparición tan oportuna.

No hay que sorprenderse: Savater dijo con claridad hace un tiempo que lo suyo era principalmente oponerse a la derecha, que él, pese a sus abundantes lecturas y constataciones de visu de la realidad (¡ocho años de gobierno!), sigue imaginando inquisitorial. Y lo ratifica ahora, afirmando que los ejes del NP son "el progresismo y la unidad" (quiero creer que se trata de la unidad de la nación española, aunque ésos son términos excesivamente fuertes para una parte de su clientela potencial).

Pero hay que preocuparse a la hora del recuento, porque no sólo van a quitar votos al PP, sino que, con su discurso de reconstrucción de la izquierda, van a conseguir que acudan a las urnas los que no pensaban hacerlo, y que una parte del caudal de Izquierda Unida, mucho menos menguado hasta ahora de lo que se quiere ver, se decante por el NP. Bien mirado, se trata de la misma táctica que llevó al Gobierno a la Pantera Rosa en 2004: que voten los que habitualmente no votan.

Si se hubieran puesto de acuerdo con el NP, no les habría salido mejor a los de Ferraz. Suponiendo que no se hayan puesto de acuerdo. Puede estar tranquila Rosa Díez: serán sólo unos meses sin los ingresos propios de su acta de eurodiputada, enseguida tendrá los de la Carrera de San Jerónimo.

En su página editorial, ABC sostenía el 30 de agosto pasado:

Obviamente, será un partido de izquierda, aunque el PSOE tratará de presentarlo como una filial del PP, pasando por encima de la consideración debida a intelectuales y políticos que, como los citados, tienen acreditada una militancia mucho más coherente y solvente que la de aquellos que, cómodamente instalados en su mediocridad pasada, presente y futura, ahora cargan contra ellos desde las filas socialistas. Por tanto, aquellos ciudadanos españoles que por ser de izquierdas no votan al PP y por sentirse ante todo españoles no secundan la política sin principios de Rodríguez Zapatero, pueden contar en el futuro con una nueva formación que responda a sus exigencias de alternativas.

Es en este contexto donde el nuevo partido tiene asegurada su viabilidad, en el caladero de los múltiples ciudadanos de izquierda que se sienten engañados y hastiados por Zapatero y que quieren una política de izquierda y nacional. Por eso no es extraño que algunas de las propuestas que ya se conocen de esta nueva formación –que debe evitar ser una ilusión efímera– tengan un carácter integrador y sin adscripción ideológica: reforma constitucional para la defensa del Estado, cambio en la legislación electoral para evitar el sobrepeso parlamentario de las minorías nacionalistas y política de unidad y firmeza frente a ETA.

La coincidencia de estas propuestas con las del PP no hace sino confirmar que derecha e izquierda aún tienen amplios terrenos de consenso en lo fundamental y que es el actual PSOE el que ha decidido jugar en las canchas embarradas de los nacionalismos.


Yo creo que la exposición es muy precisa: el exultante y robusto ratón recién parido es de izquierda pero pondrá el acento en aquellas cosas que todos los partidos de Estado tienen en común, es decir la nación, aunque el editorialista se vaya por las ramas del eufemismo al escribir "terrenos de consenso en lo fundamental". Son como el PSOE, pero, en principio, no quieren hablar con ETA ni con ERC.

El problema es que, así como el editorialista de ABC elude la palabra "nación", también la eludirán los miembros del NP, empezando por Savater, quien declaró sin ambages hace un tiempo: "España me la suda". Y si ahora saliera a decir lo contrario, todo el mundo le recordaría la infausta frase, de la que no se retractó en su día, pese a la polvareda que levantó. Pero es cierto que hay un enorme número de votantes a los que eso no les perturba (hasta cabría decir que les perturba más la palabra España) y que se conforman con que los nacionalistas continúen en el lugar en que han estado hasta Zapatero. El lugar de Pujol, aunque haya sido gracias a Pujol que ERC creció y se multiplicó. O el lugar del PNV, aunque haya recogido las nueces de los que sacudían el árbol, es decir, ETA.

Hay un enorme número de votantes buenistas que no se han dado cuenta de que los nacionalistas son insaciables (Azaña dixit). Fraga, también en esto más amigo del éxito que del contenido, crió con su política lingüística pujolista a los cachorros del lamentable BNG, ese partido que despide a un bombero que sabe apagar fuegos porque no habla gallego. (Un recuerdo curioso: en los primeros tiempos de los socialistas catalanes en el Ayuntamiento de Barcelona, el jefe de bomberos de la ciudad era un argentino, contratado por experto en incendios, como era debido; ahora, eso sería inconcebible).

Los del NP hablan de reforma de la ley electoral para evitar que los partidos nacionalistas estén sobrerrepresentados en el Congreso. Es un asunto espinoso, que el PP seguramente (quiero creerlo) habrá estudiado seriamente. Pongamos el ejemplo de Cataluña, reduciendo a sus números reales a CiU y ERC. El PP continuaría allí en la misma situación que ahora: entre el 12 y el 15%. Pero el PSC sumaría una cantidad inconveniente de escaños. Dudo que sea un buen negocio para el PP. Y mucho me temo que otro tanto sucedería en el País Vasco, donde quizás el PSOE no creciera, pero donde una cifra importante de votos podría ir al NP, que después de todo es de ahí.

Y en este punto hay que atender a lo que señalaba hace unos días en estas mismas páginas José María Marco: el NP, como Ciutadans en su día, nace de un lobby regional. Vasco. Como yo cometí el error de promover el partido catalán, sobre todo a la vista de los déficits del PP de Cataluña, con Piqué al frente, en lo tocante al nacionalismo puedo hablar por experiencia: ningún partido de ámbito regional está, por definición, enteramente libre del virus regionalista. Vean ustedes, si no, el caso de UPN.

Pienso que sería excelente que PNV, EA, ERC, CiU y demás formaciones locales tuviesen exactamente los diputados que les corresponden por sus electores, para no forzar a los dos grandes partidos nacionales a negociaciones miserables de la especie de las de Navarra. Y para no obligar así a los demás españoles a depender de los reclamos de unos cuantos catalanes, vascos, navarros o gallegos empeñados en hablar en nombre de todos sus paisanos. Pero también pienso que esa reforma debe ser consensuada, debe ser tejida con mimbres muy parecidos a los de la Constitución, una vez demostrado lo pernicioso de la ingenuidad ante los nacionalismos de los hombres del 78.

¿Es posible consensuar algo así con Zapatero en el poder? Desde luego que no, y eso lo saben los del NP perfectamente. Por eso lanzan una consigna inocua por su propia enormidad, al mejor estilo extraparlamentario, para dejar fuera de juego al PP, que guarda la debida prudencia al respecto y que, por mucho compromiso programático que asuma sobre esa reforma, sabe que no es para la próxima legislatura.

La reforma de la ley electoral es una necesidad, pero es estructural y, por lo tanto, de largo plazo. Y es la única cosa definida que les he oído a los del NP, que por lo demás siguen siendo socialistas. Antes de plantearla, hay que volver a meter al león nacionalista en la jaula. Y para eso hay que liquidar al que le abrió la puerta, al que agitó el árbol, como decía Arzalluz, para que ellos recogieran las nueces. Lo primero, pues, es acabar con ETA, con esta ETA engordada por la irresponsabilidad y la mala leche del presidente. Y a eso no ayuda el NP.


HORACIO VÁZQUEZ-RIAL.
vazquez-rial@telefonica.net

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