Acierta el presidente gallego al rechazar un «nacionalismo de importación» que intenta crear un sentimiento antiespañol allí donde no existe. Frente al oportunismo del PSOE que permitió toda clase de excesos a sus aliados radicales, el PP gallego recupera el sentido común en busca de una política lingüística «amable y cordial», con pleno respeto a la Constitución, al estatuto y a la realidad social. La movilización de muchos particulares y asociaciones ha demostrado de manera inequívoca cuál es la voluntad real de los ciudadanos, refrendada por la victoria contundente del PP en Galicia en las europeas. Núñez Feijóo ofrece un perfil moderado que resulta plenamente compatible con la firmeza en las decisiones al servicio del programa político con el que consiguió la investidura. Nadie tiene derecho a provocar una guerra de lenguas en una comunidad que conoce de sobra las ventajas de compartir con el resto de los españoles un idioma universal y, al mismo tiempo, cuenta con otra lengua propia de larga y fecunda tradición literaria. Todo consiste en actuar con rigor y eficacia para cumplir y hacer cumplir la Constitución, cuyo artículo 3 proclama sin rodeos que el castellano es «la lengua española oficial del Estado» y que «todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla». El bilingüismo enriquece la cultura y la educación cuando se practica con normalidad y sin imposiciones; y en este sentido, acierta Núñez Feijóo al poner en práctica el mandato expreso de sus electores. Los escolares gallegos serán los primeros beneficiarios de una política responsable y bien orientada.
ABC - Editorial





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