
¡Eso es, "con alegría"!
No hace mucho, en una de esas cenas con Javier Marías queZ a veces nos sirven a uno o a otro, luego, para teclear un artículo que resuelva los respectivos compromisos semanales, comentábamos un hecho pintoresco que suele darse entre los comentaristas culturales a la hora de hablar de libros y autores. Un título, un nombre olvidados por completo o de los que nadie hace caso, incluso escritores despreciados o desconocidos por quienes se dicen árbitros de las bellas letras, se ponen de moda con un centenario, una película o una reedición oportuna. Entonces, buena parte de aquellos a quienes nunca oíste hablar de tales títulos o autores emiten alaridos entusiastas, cantando sus excelencias y colocándoles la etiqueta imprescindible. Que es el adjetivo que ciertos esnobs de la tecla, con alborozado entusiasmo de conversos, reservan indefectiblemente para libros o autores de los que no se habían ocupado antes, en su vida. Además, ellos nunca leen, sino que releen. «Estoy releyendo –escriben, imperturbables– a Ian Fleming. Un autor imprescindible.» Sorprende, por otra parte, que si tanto aprecian a determinado escritor, nunca hasta hoy le hayan dedicado una línea, y se acuerden de él sólo cuando una editorial prestigiosa o una edición afortunada lo ponen en primer plano. Pero quienes se lo montan de posar como culturillas exquisitos –Lo que podría escribir y no quiero, o cosas así– nunca recomiendan libros imprescindibles antes de que lo sean. Sería arriesgarse demasiado.
"En esas circunstancias no se puede dejar el discurso a la viuda. Fue una situación durísima. La mujer lo mezcló todo. Hizo referencias muy duras a las familias de los presos. Supongo que estaría sedada a tope. Eso lo tienen que cuidar. Es mejor que las viudas no hablen". Así de descarnado -y escocido- habla un miembro de la Ejecutiva del PNV. La manifestación de Bilbao, las palabras de Patxi López y la voz potente de la viuda de Eduardo Puelles, flanqueada por los dos huérfanos, son la imagen del cambio posible en el País Vasco. Y el PNV no quiere ni oír hablar de eso."Son asesinos, no son políticos, no son presos políticos, eso es mentira. Que no vengan sus familias pidiendo dinero para ir a verlos porque son presos políticos. No. Es mentira, son asesinos".Dio con su dardo en el centro de la diana del "conflicto", que llaman los nacionalistas. Les desmontó de un mazazo toda su mitología montada a los largo de décadas.
El Ministerio de Igualdad quiere centrar ahora su acción en los hombres. Tal y como anunció la ministra, Bibiana Aído, al inicio de la legislatura, hace ahora un año, el Ministerio habilitará un teléfono para hombres. Además, cumplirá los plazos previstos, puesto que se anunció para 2009. Sin embargo, no se trata, como dijo en un principio, de un teléfono para maltratadores que quieran «canalizar su agresividad», sino de una línea 900 y de un servicio de información por internet para varones con «dudas» sobre sus relaciones de pareja. Total de la factura: 1,4 millones de euros.De ocurrencia en ocurrencia, la ministra Bibiana Aído se va a gastar 1,4 millones de euros en un teléfono gratuito para varones «con dudas» en sus relaciones y en impulsar un «nuevo modelo de masculinidad». La violencia de género es un problema lo suficientemente grave para abordarlo desde políticas más rigurosas y eficaces. En tiempo de crisis, ese presupuesto podría ir dirigido a lo que verdaderamente importa: hacer un seguimiento sobre la falta de seguridad de las mujeres amenazadas, detectar los posibles casos de maltrato y persuadir a los hombres violentos. Pero no, se ha optado por un teléfono que los pondrá en contacto con «organizaciones de hombres igualitarios» y ofrecerá «lecturas recomendadas» sobre igualdad... Pura cosmética con unos resultados más que dudosos. Nadie ignora que la educación es vital para evitar la violencia de género, pero hay cauces más efectivos que este despilfarro.Periodista Digital
“Pujol critica a los mossos por el idioma” (La Vanguardia)